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Splinter sacude Santander: punk visceral y política del ruido este 1 de mayo

La banda neerlandesa, nacida del colapso de dos mitos del underground, desembarca en Cantabria con un directo brutal, físico y lúcido que convierte el ruido en arma estética

 

El grupo de punk rock, 'Splinter'. / x
El grupo de punk rock, 'Splinter'. / x

Mientras el calendario mundial reivindica la dignidad del trabajo, en Santander, una forma distinta de resistencia tomará cuerpo y volumen en los muros cargados de historia de la sala Rock Beer The New. A las 20:30 horas, por 10 euros que valdrán cada decibelio, Splinter, cuarteto neerlandés forjado en las brasas de la escena más cruda de Europa, ofrecerá una ceremonia eléctrica, más que un concierto, más que un show: una intervención sonora, una proclama visceral.

El punk como acto de supervivencia y deseo

Formado por exintegrantes de las míticas Death Alley, Birth of Joy y Vanderbuyst, el grupo —Douwe, Sander, Gertjan y Barry— ha renunciado al virtuosismo ornamental del hard rock para abrazar un punk feroz, auto-consciente y corporal, que no evoca, sino que encarna. Su primer trabajo, Filthy Pleasures, no es una postal del pasado ni una pose estilizada: es una descarga urgente de realidad amplificada.

En Splinter no hay cinismo ni maquillaje sonoro: hay intensidad sin concesiones, riffs que desgarran la costumbre, líneas vocales que interpelan, y una batería que no acompaña: dicta sentencia. En tiempos donde la música se usa para decorar el vacío, ellos exigen que se escuche como si fuera lo único que queda en pie.

Una mitología del colapso y el renacimiento

La doble desaparición de Death Alley y Birth of Joy fue el big bang oscuro que dio origen a este nuevo cuerpo colectivo. El título de su gira de nacimiento —Birth of Death— lo decía todo: el arte como mutación, como última barricada, como estallido que no se resigna. Splinter no hereda la escena, la reconstruye con esquirlas, con una ética de trinchera, con una puesta en escena que no admite medias tintas.

Una periferia que vibra: Santander en la red del ruido

Que una ciudad periférica como Santander acoja esta explosión no es azar: es una conquista cultural. Asistir al directo de Splinter en Rock Beer The New es atravesar la piel de lo local para insertarse en una red internacional de cuerpos en resistencia, de músicas que no piden permiso, de gestos que sudan política y arte al mismo tiempo.

Ruido como lucidez, distorsión como forma de estar

Como escribió Susan Sontag, toda estética es también una política. Este 1 de mayo, mientras algunos repiten consignas desde la nostalgia, Splinter construirá presente desde el exceso, desde la saturación, desde el temblor. No tocarán canciones: ocuparán el espacio. No entretendrán: sacudirán. No homenajearán: arderán.

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