Del sur al norte: pasos y tronos desfilan entre cabañas pasiegas en el Zoco de Santander
La exposición miniatura, impulsada por Carlos López D’Hers, regresa al local 109 del Zoco de Santander del 5 de marzo al 1 de abril, en horario de 18.00 a 20.00 horas, de lunes a viernes (cerrado fines de semana y festivos), con nuevas incorporaciones y una puesta en escena que no existe en ningún otro punto de España.
Procesiones en pequeño formato
La muestra reúne un total de:
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18 pasos de Murcia
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19 tronos de Málaga
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7 pasos de Sevilla
Cada pieza es fruto del trabajo minucioso de imagineros miniaturistas con los que López D’Hers ha ido colaborando a lo largo de los años. Entre ellos figuran Luis Miguel Russ, Enrique Godino (Málaga), Eduardo Muñoz (Sevilla) y Francisco Quevedo (Jerez).
El resultado es un conjunto que reproduce con enorme fidelidad la estética, el sentimiento y la fuerza visual de la Semana Santa del sur.
La gran singularidad: Andalucía procesiona en Cantabria
Lo que convierte esta expisición en una propuesta única es su ambientación: los tronos y pasos no avanzan por calles andaluzas, sino entre cabañas pasiegas, montañas verdes y paisajes rurales cántabros.
Entre las escenas pueden verse vacas, caballos y construcciones tradicionales pasiegas, además de la recreación del frontal de la iglesia de San Félix de Anero, integrando la tradición procesional andaluza en un entorno plenamente cántabro.
Novedades: nuevos tronos y grandes nombres del grabado
Este año se incorporan nuevas piezas situadas en pared, además de un Cristo de Pisano y obras del prestigioso grabador Valentín Kovatchev, considerado uno de los grandes referentes internacionales en su disciplina. También se suman nuevas reproducciones vinculadas a la Virgen de la Esperanza.
Especial atención merecen las últimas escenas recibidas, donde se aprecia con mayor detalle a los hombres de trono, como en el caso de Málaga, donde hasta 270 portadores sostienen una sola imagen.
“El demonio encadenado” y el detalle artesanal
Entre las escenas murcianas destaca “El demonio encadenado”, una representación popular en la que el demonio avanza con un niño en brazos mientras otros pequeños lo siguen por las calles, en una escena cargada de simbolismo y tradición.
Más allá del componente religioso, López D’Hers subraya que el objetivo es poner en valor el trabajo de los imagineros miniaturistas: la expresión de los rostros, el modelado en cerámica —especialmente en las figuras murcianas— y el cuidado extremo por el detalle, visible incluso en escenas como La Última Cena, donde pueden distinguirse los alimentos sobre la mesa.
Una exposición fija para preservar las obras
Aunque la muestra ha sido invitada a ciudades como Málaga y Granada, su promotor ha optado por mantenerla fija en Santander para evitar el deterioro de las piezas, dada su delicadeza.
Durante el horario de apertura habrá una persona encargada de ofrecer explicaciones a los visitantes.