Roberto White inaugura el II Festival Internacional de Títeres y Objetos
Un universo donde lo cotidiano cobra vida escénica
'Criaturas particulares' no es solo un espectáculo: es una celebración de la imaginación, un manifiesto de lo mínimo, una coreografía de objetos rebeldes que se niegan a permanecer inertes. El creador argentino Roberto White, con una destreza que roza lo alquímico, compone siete relatos visuales e independientes que combinan el humor del clown, el teatro gestual y una delicada manipulación de objetos comunes como globos, bolsas de plástico o pelotas de ping-pong, elevándolos a protagonistas de un mundo entrañable y fantástico.
Un titiritero de culto con sello internacional
White, clown y actor formado en la célebre escuela Pataclaun de Lima, es una figura emblemática del teatro de objetos en habla hispana. Fundador de la compañía La Santa Rodilla, su trayectoria ha sido reconocida con el Premio Nacional de las Artes Escénicas de Costa Rica, otorgado por su adaptación de “Romeo y Julieta”, una pieza que reimaginó el clásico shakesperiano a través del diálogo entre el actor y los objetos.
Ahora, afincado en España, trae a Cantabria una propuesta escénica que ha deslumbrado en escenarios de América Latina y Europa, consolidándose como una de las voces más singulares y poéticas del teatro contemporáneo.
Santander, epicentro de la animación teatral
La cita forma parte del II Festival Internacional de Títeres y Objetos, un evento que reúne en la capital cántabra a los más relevantes creadores del teatro de animación, convirtiendo el Centro Cívico Tabacalera en un epicentro de arte, emoción y metáfora. La obra de White, con su lenguaje gestual, su comicidad silenciosa y su minimalismo encantador, abrirá un certamen que apuesta por la innovación sin renunciar a la esencia artesanal del oficio titiritero.
✨ Un espectáculo para todos los públicos con mirada universal
“Criaturas particulares” está pensado para todo tipo de espectadores: niños, adultos, iniciados o profanos en las artes escénicas. Porque en la propuesta de White no hay edad, solo una invitación a reconocer la belleza en lo invisible, a reír con lo absurdo, y a mirar con otros ojos lo que creíamos inerte.