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Al Karpenter y Cassette Apocalipsis Ensemble incendian la sala The New

La indisciplina del free jazz y el lamento de las cintas magnetofónicas tejerán un tapiz sonoro de resistencia, disidencia y catarsis colectiva.
El grupo Al Karpenter en un concierto. / x
El grupo Al Karpenter en un concierto. / x

La Sala Rock Beer the New se convertirá esta noche a las 21:00 horas en un campo magnético de colisión sónica, donde la furia del punk descompuesto, el pulso del afro-beat, la indisciplina del free jazz y el lamento de las cintas magnetofónicas tejerán un tapiz sonoro de resistencia, disidencia y catarsis colectiva.


Al Karpenter lanza su manifiesto: Greatest Heads, un estallido post-género

El cuarteto Al Karpenter —integrado por Álvaro Matilla, Marta Sainz, Enrique Zaccagnini y el iconoclasta sonoro Mattin— presenta en directo su cuarto trabajo de estudio, el provocador Greatest Heads, una obra que desmantela el rock desde sus cimientos para construir sobre sus ruinas una arquitectura sonora de confrontación y libertad.

No es un disco. Es un grito.
No es una banda. Es una célula de insurrección acústica.

En su propuesta, precisión y caos se abrazan como fuerzas cósmicas enfrentadas. El resultado: un delirio organizado, una crítica amplificada que se enreda con lo electrónico, lo improvisado y lo tribal, en una suerte de rito sonoro que denuncia con crudeza la deriva hacia el odio, la intolerancia y la alienación global.


Cassette Apocalipsis Ensemble: la distorsión como espejo del horror

Compartiendo escenario —y pulsión crítica— estará Cassette Apocalipsis Ensemble, proyecto radical del inquieto Josechu Souldier, quien se sirve de cintas magnetofónicas, reproductores analógicos y vinilos manipulados para componer una banda sonora distópica de nuestro tiempo.

Su música no se escucha: se encarna, se sufre, se grita.

Basado en la textura física del sonido, este laboratorio sonoro desfigura la realidad a través de capas de ruido orgánico, voces disueltas, y ecos de una humanidad triturada por el engranaje de un poder sin alma. En su propuesta hay una estética de la opresión, una poética del colapso, pero también un resplandor mínimo, tenue: la resistencia como forma de belleza.


Música como barricada, sonido como insurrección

El evento de esta noche no será un simple concierto. Será una experiencia sensorial, política y visceral, una cita imprescindible para quienes entienden que la música no es solo entretenimiento, sino territorio de combate.

En un mundo donde el dolor se silencia, el arte sonoro emerge como último refugio de la verdad incómoda. Al Karpenter y Cassette Apocalipsis Ensemble no ofrecen melodías: ofrecen un espejo roto, una alerta amplificada, una invitación a pensar, gritar y resistir.

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