música

Jorge Balanzá desvela las dos almas del Romanticismo en la Sala CASYC

Este miércoles 16, el pianista Jorge Balanzá ofrecerá un recital expresivo en la Sala CASYC de Santander, con un programa que viaja desde la introspección lírica de Schumann y Chopin
El pianista Jorge Balanzá, durante un recital. / x
El pianista Jorge Balanzá, durante un recital. / x

La Fundación Caja Cantabria y la Asociación de Amigos del Festival Internacional de Santander (FIS) se alían esta primavera para dar voz —y teclado— a un ciclo de conciertos donde la música clásica recobra su pulso emocional y narrativo. Este miércoles, a las 20:00 horas, el protagonista será el joven y ya consolidado pianista Jorge Balanzá, quien desplegará en la Sala CASYC un repertorio que encapsula las dos caras del Romanticismo musical: la melancolía amorosa y el desafío técnico.

El Romanticismo como confesión del alma

El programa escogido por Balanzá no es casual. En él resuenan los ecos más profundos del siglo XIX, con obras de Robert Schumann y Frédéric Chopin, verdaderos arquitectos de la intimidad sonora, compositores que hicieron del piano una extensión del alma humana. Sus piezas, impregnadas de nostalgia, delicadeza y anhelo amoroso, serán interpretadas con una sensibilidad que promete conmover hasta al oyente más exigente.

La elegancia melódica de Enrique Granados, con sus giros que evocan el folclore hispano y su apego a la tradición lírica española, añadirá una dimensión identitaria y nacional a la velada. Granados, como puente entre el romanticismo europeo y la sensibilidad peninsular, aportará ese timbre reconocible, íntimo y cálido que tanto emociona.

Liszt y el vértigo del virtuosismo

La segunda mitad del concierto girará en torno a la figura mítica de Franz Liszt, emblema absoluto del virtuosismo romántico. A través de sus transcripciones operísticas, fantasías y paráfrasis, Liszt lleva al piano a su límite expresivo, reinterpretando temas de ópera con una intensidad casi sobrenatural. Balanzá, cuya técnica se caracteriza por su claridad, potencia y refinamiento, asumirá este reto con solvencia, haciendo que el teclado estalle en resonancias sinfónicas.

Esta doble vertiente —la contemplativa y la fogosa, la interior y la espectacular— será el hilo conductor de un recital que no solo rinde homenaje a la estética romántica, sino que la reivindica como emoción viva, como lenguaje eterno.

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