Javier Sierra revela misterios ocultos en el Museo del Prado
El escritor Javier Sierra ofreció recientemente una visita nocturna exclusiva por el Museo del Prado, en la que desveló algunos de los secretos y misterios que se esconden en sus cuadros. Esta experiencia se enmarcó en la promoción de su última novela, El plan maestro, en la que el arte y las intrigas juegan un papel central. Durante la visita, Sierra, quien también es autor de El maestro del Prado, compartió con los asistentes sus conocimientos sobre las obras expuestas, guiándolos en un recorrido que fue mucho más que una simple observación visual.
Sierra, conocido por su capacidad para mezclar ficción e historia, ofreció una reflexión profunda sobre cómo cada cuadro puede ser interpretado de múltiples maneras, revelando capas de significado que van más allá de lo evidente. Durante su intervención, citó la famosa frase: "Cada cuadro es un libro", destacando que el arte no solo debe ser admirado, sino también leído y comprendido a través de sus símbolos, detalles y contextos ocultos.
El escritor utilizó la visita para explorar cómo los niños, desprovistos de las restricciones culturales y sociales, tienen una capacidad única para ver el arte con los "ojos de la intuición". Según Sierra, los niños son capaces de captar aspectos que los adultos, más condicionados por sus propios marcos de referencia, no logran identificar. Este enfoque, que pretende resaltar la importancia de observar el arte sin prejuicios, se extiende también a su nueva novela. En El plan maestro, los niños desempeñan un papel clave en desvelar los secretos que se ocultan tras las pinturas.
Uno de los momentos más fascinantes del recorrido fue cuando el escritor mencionó un experimento realizado en el Rijksmuseum, en Ámsterdam, con 30 niños. El experimento consistió en dividir a los niños en tres grupos: uno que observaba las obras con las cartelas de información, otro que solo observaba las pinturas sin ninguna guía, y un tercer grupo al que se les contó una historia sobre las obras. Según Sierra, los niños que escucharon un relato se mostraron más interesados y concentrados, lo que demuestra que el arte cobra vida cuando se le da un contexto narrativo. Como él mismo señaló, la interpretación del arte es algo que ha existido desde tiempos prehistóricos, cuando los chamanes daban sentido a las pinturas rupestres a través de sus relatos.
El recorrido incluyó varias paradas en obras emblemáticas del Museo del Prado. Entre ellas, se destacaron dos de El Bosco: El Jardín de las Delicias y El carro de heno, dos piezas que, según Sierra, están llenas de simbolismos y significados ocultos. Además, el escritor se detuvo ante las obras La Sagrada Familia y Virgen del pez de Rafael, y realizó una parada especial en una pintura de Vicente López Portaña, Luis Veldrof, aposentador mayor y conserje del Real Palacio, que juega un papel esencial en la trama de su nueva novela.
Sierra no solo se limitó a hablar de los cuadros más conocidos, sino que también destacó la relevancia de obras menos populares, pero igualmente intrigantes, como las pinturas de Goya en la sala de las Pinturas Negras. Para el autor, cada uno de estos cuadros cuenta una historia distinta, y todos ellos tienen algo que enseñar al espectador atento.
La visita al Museo del Prado no solo fue una oportunidad para conocer más sobre las obras que alberga, sino también una forma de acercarse al arte de manera diferente, a través de los ojos de la imaginación y la intuición, tal como propone Javier Sierra en sus obras literarias.