cuevas de cantabria

No es solo Altamira o El Soplao: estas son las cuevas prehistóricas más impactantes de Cantabria

Interior de la cueva de Covalanas. / T.C.
Cantabria esconde bajo sus montañas una red de cuevas que custodian el arte más antiguo de Europa

Cantabria es una tierra de montañas, ríos y costas, pero también de profundidades silenciosas donde el tiempo parece detenido. Las cuevas de esta región guardan en sus entrañas tesoros del pasado que fueron, en 2008, reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Más allá de la célebre Altamira, existen otras cavidades que constituyen verdaderos santuarios del arte rupestre europeo. Estas son las cinco cuevas más espectaculares que puedes visitar (o al menos contemplar de cerca) en la región.

1. Covalanas (Ramales de la Victoria)

Conocida como la "cueva de las ciervas rojas", Covalanas es un santuario íntimo del arte paleolítico. Se accede a través de un angosto pasillo que conduce a un conjunto de pinturas de más de 25.000 años de antigüedad, creadas con la técnica del punteado. Las 18 ciervas, un uro y un caballo que decoran sus muros están dotados de una belleza expresiva y realismo asombroso, como si aún se movieran en la penumbra de la roca. La proximidad al arte, casi al alcance de la mano, hace de la visita una experiencia conmovedora.

2. Cullalvera (Ramales de la Victoria)

A escasos dos kilómetros de Covalanas, Cullalvera impresiona desde el primer instante por la majestuosidad de su boca de entrada, que recuerda a una catedral natural. Aunque las pinturas rupestres se encuentran en zonas muy profundas y no están abiertas al público, el recorrido por sus galerías gigantes es una delicia para los sentidos. En días lluviosos, las aguas subterráneas reaparecen, creando un espectáculo natural entre luces y sombras que potencia el aura misteriosa de este lugar milenario.

3. Cueva de El Castillo (Puente Viesgo)

En el Monte Castillo, donde se esconden hasta cuatro cuevas con arte rupestre, brilla especialmente la Cueva de El Castillo, una de las más antiguas del mundo. Las manos en negativo, los bisontes, caballos y símbolos abstractos revelan una ocupación de más de 150.000 años, y entre sus pinturas se encuentra la más antigua conocida hasta ahora, datada en 40.800 años. Junto a ella, la cercana cueva de Las Monedas completa la visita con representaciones únicas de cabras, renos y bisontes en tonos oscuros.

4. Chufín (Rionansa)

Esta cueva, envuelta en la leyenda de un tesoro escondido por un moro llamado Chufín, está en el municipio de Rionansa. El verdadero tesoro, sin embargo, está en sus techos: pinturas rojas de enorme valor simbólico y grabados exteriores únicos en el arte paleolítico del norte peninsular. La entrada es un desafío —requiere reptar unos metros—, pero al erguirse uno en el interior, aparece un escenario mágico: un lago subterráneo y el arte de nuestros ancestros, casi intacto.

5. El Pendo (Escobedo de Camargo)

A solo unos kilómetros de Santander, El Pendo es una gruta colosal que fue habitada por neandertales hace más de 84.000 años. Ha sido objeto de excavaciones arqueológicas desde el siglo XIX, algunas de ellas dirigidas por Sanz de Sautuola, el mismo descubridor de Altamira. Su obra maestra es la Gran Cierva Roja, una pintura punteada que impresiona por su tamaño, técnica y estética. Es el símbolo de un pasado que aún late bajo tierra.

Cantabria es un mapa de piedra que narra miles de años de historia humana. Sus cuevas no solo conservan arte, sino emociones. Visitar estas cinco maravillas es viajar al origen de la expresión humana, donde el arte no se hacía para ser visto, sino para conectar con lo espiritual, lo simbólico… y tal vez, lo eterno.