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Hallazgo revolucionario en Cantabria: ¿El mayor descubrimiento arqueológico en años?

Un equipo internacional de investigadores logra recuperar por primera vez material genético humano y animal en sedimentos prehistóricos en Cantabria | El hallazgo refuerza la teoría de que la Península Ibérica fue un refugio climático durante la Edad del Hielo
Detalle de los sedimentos muestreados en la Cueva de El Mirón. / Pere Gelabert / UC
Detalle de los sedimentos muestreados en la Cueva de El Mirón. / Pere Gelabert / UC

En lo más profundo de la cueva de El Mirón, en Ramales de la Victoria, la historia dormía bajo capas de sedimentos. Ahora, gracias a un revolucionario análisis de ADN sedimentario (sedaDNA), un equipo internacional de científicos ha logrado recuperar rastros genéticos de humanos y animales de hace 25.000 años, revelando nuevos datos sobre la vida en la Edad del Hielo. Este descubrimiento, publicado en Nature Communications, marca un hito en la investigación prehistórica y sitúa nuevamente a Cantabria en el epicentro de la arqueología mundial.

La investigación ha sido liderada por expertos de la Universidad de Cantabria, junto con la Universidad de Viena, la Universidad de Nuevo México y el laboratorio del profesor Ron Pinhasi. El análisis de los sedimentos ha permitido identificar no solo restos humanos, sino también la presencia de grandes carnívoros como hienas y leopardos, que habitaron la región mucho más tiempo del que se creía.

El Mirón: un refugio en la Edad del Hielo

El descubrimiento confirma que, durante la última glaciación, la cornisa cantábrica fue un refugio climático esencial para los primeros humanos, permitiéndoles sobrevivir en condiciones extremas cuando vastas zonas de Europa estaban cubiertas de hielo. Las muestras de ADN halladas en la cueva evidencian una sorprendente estabilidad genética en las poblaciones humanas que habitaron la región a lo largo de milenios.

Al comparar este material genético con el de La Dama Roja, la célebre mujer enterrada en El Mirón hace 19.000 años, y con muestras de yacimientos de Granada y Asturias, los investigadores han podido reconstruir la conexión entre diferentes grupos humanos de la época. Los habitantes de El Mirón compartían linaje con poblaciones del sur de Francia y el norte de España, lo que refuerza la hipótesis de una red de migraciones y contacto entre comunidades prehistóricas.

El ADN que desafía la arqueología tradicional

El avance más revolucionario de este estudio radica en la técnica utilizada. Hasta ahora, el conocimiento sobre el pasado dependía casi exclusivamente de hallazgos óseos y artefactos arqueológicos. Sin embargo, el uso del sedaDNA ha cambiado las reglas del juego.

Gracias a esta metodología, se ha identificado la presencia de 28 especies de animales, muchas de ellas nunca antes documentadas en la cueva. Entre los hallazgos más fascinantes destacan:

  • Leopardos europeos, depredadores extintos en la región.
  • Lobos ibéricos del Pleistoceno, ancestros de los lobos modernos.
  • Hienas de las cavernas, que compartieron territorio con los humanos más tiempo del que se pensaba.
  • Dholes asiáticos, un tipo de perro salvaje hoy presente solo en ciertas zonas de Asia.

Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre la fauna prehistórica de la Península Ibérica, sino que también demuestra que los primeros humanos compartieron territorio y recursos con estos grandes carnívoros.

Un nuevo capítulo en la historia de la humanidad

Uno de los aspectos más significativos del hallazgo es la reconstrucción del linaje Fournol, una estirpe humana previamente identificada en Francia y España. Este linaje sobrevivió al Último Máximo Glacial, el período más extremo de la glaciación, y se mezcló con poblaciones posteriores, como los magdalenienses hace 20.000 años.

Según los investigadores, este descubrimiento confirma que la península ibérica no solo fue un refugio climático, sino también un punto de encuentro y fusión entre distintos grupos humanos prehistóricos.

El siguiente paso en la investigación será la extracción de ADN nuclear de los sedimentos, lo que podría permitir reconstruir con mayor precisión la historia genética de estos antiguos habitantes y su conexión con otras poblaciones europeas.

Desde el descubrimiento de La Dama Roja en 2010, la cueva de El Mirón se ha consolidado como uno de los yacimientos más importantes de Europa para el estudio del Paleolítico Superior. Sus excepcionales condiciones de conservación han permitido avances significativos en la comprensión de las sociedades prehistóricas, y este último hallazgo refuerza su posición como un enclave clave en la historia de la humanidad.

Este hallazgo supone un antes y un después en la arqueología, al demostrar que la reconstrucción del pasado no depende únicamente de los restos óseos, sino que también puede escribirse a partir de las huellas invisibles que han dejado nuestros ancestros en el suelo que pisaron.

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