RUTAS POR CANTABRIA

El lugar de Cantabria donde el mar y la montaña se funden en un espectáculo único

Cantabria sigue guardando lugares que parecen sacados de otro planeta. Este rincón, casi desconocido para el gran público, es una mezcla de fuerza natural, belleza salvaje y pura emoción. Un destino que atrapa a quien lo descubre

Vista general de la ruta. / A.S.P
Vista general de la ruta. / A.S.P

Cantabria es tierra de senderos infinitos, de paisajes que combinan la bravura del mar con la serenidad de las montañas. Entre todas sus rutas, hay una que parece haber sido diseñada para impresionar, sorprender y enamorar: la Ruta de los Ojos del Diablo. Un recorrido que, si tuviéramos que elegir solo uno para recomendar, se alzaría como el favorito por su belleza dramática y su singularidad geológica.

Entre Liendo y Oriñón: donde la naturaleza esculpe maravillas

Ubicada en la costa oriental de Cantabria, esta ruta se desarrolla en el monte Candina, un imponente macizo calizo que separa las localidades de Liendo y Oriñón. El camino, que discurre bordeando acantilados de vértigo y balcones naturales sobre el mar Cantábrico, ofrece una experiencia que combina naturaleza salvaje, formaciones geológicas únicas y la oportunidad de avistar fauna en su hábitat más puro.

El epicentro de esta maravilla son los célebres Ojos del Diablo: dos grandes arcos de piedra, esculpidos durante siglos por la acción del viento y el agua, que se abren como miradores naturales hacia el océano. Asomarse a través de ellos es como observar el mundo a través de una ventana mágica, enmarcada por la fuerza inmutable de la roca.

Opciones de ruta para todos los aventureros

La Ruta de los Ojos del Diablo puede comenzarse desde dos puntos diferentes, dependiendo de tu nivel de preparación y del tipo de recorrido que prefieras:

  • Desde Sonabia: un recorrido circular de unos 7,3 kilómetros, ideal para los que buscan una experiencia completa sin repetir camino. Esta opción ofrece una inmersión total en el entorno del monte Candina y sus acantilados.

  • Desde Oriñón: un trayecto de aproximadamente 8 kilómetros (ida y vuelta), algo más directo, que te lleva hasta los arcos y regresa por el mismo sendero, permitiéndote disfrutar de las vistas desde distintas perspectivas.

Ambas alternativas comparten un nivel de dificultad medio-alto, debido sobre todo al terreno rocoso y al desnivel acumulado, que oscila entre los 350 y los 650 metros. No es una ruta técnica, pero sí exige precaución, buen calzado de montaña y algo de experiencia en senderismo para disfrutarla de manera segura.

Un paseo entre mar, roca y cielo

A medida que avanzas por los senderos de roca viva, el paisaje se despliega en un espectáculo de contrastes: el azul intenso del mar choca contra los acantilados verticales, mientras la vegetación costera resiste tenazmente el embate del viento salado. Cada paso acerca un poco más a ese prodigio geológico que son los Ojos del Diablo, ofreciendo a cambio miradores naturales y rincones secretos desde los que contemplar la grandiosidad del Cantábrico.

La ruta no solo regala vistas impresionantes. Con suerte, podrás avistar a los majestuosos buitres leonados que anidan en el monte Candina. Esta zona es hogar de la única colonia de buitres leonados que habita al borde del mar en toda Europa, un fenómeno natural tan raro como fascinante. Verlos planear, desafiando las corrientes de aire sobre el abismo, es un espectáculo que difícilmente se olvida.

Un plan perfecto para primavera y verano

Aunque la ruta puede hacerse prácticamente en cualquier época del año, la primavera y el verano son las estaciones ideales para disfrutarla en todo su esplendor. Las temperaturas suaves, los cielos despejados y la abundancia de luz natural potencian la belleza del paisaje y permiten disfrutar de cada tramo del recorrido sin prisas, recreándose en cada mirada.

No obstante, el respeto por la naturaleza es fundamental. El terreno puede ser resbaladizo en algunos tramos y las zonas de acantilado exigen caminar siempre con atención y sin acercarse imprudentemente a los bordes.

Un capricho de la naturaleza que enamora

Los Ojos del Diablo son mucho más que una curiosidad geológica: son un símbolo de la fuerza modeladora del tiempo, un lugar donde la piedra y el mar se encuentran en una eterna conversación de belleza y resistencia. Caminar hasta ellos, contemplar el horizonte a través de sus arcos y sentir el viento atlántico acariciando el rostro es una experiencia profunda, de esas que se graban en la memoria y en el alma.

Así que, si estás buscando una ruta en Cantabria que combine aventura, paisaje y emoción, no busques más: la Ruta de los Ojos del Diablo te espera, lista para ofrecerte uno de los paseos más espectaculares y mágicos de todo el norte de España.

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