Parece Menorca, pero está en el norte: descubre la cala más mágica de Cantabria
A tan solo unos pasos del límite oriental de Cantabria se esconde una de las calas más espectaculares del norte de España: un rincón de arena dorada, mar salvaje y montañas que te dejará sin palabras
En la frontera natural entre Cantabria y el País Vasco se esconde uno de los secretos mejor guardados del norte de España: la Cala de Sonabia, un rincón de arena fina y dorada que parece sacado de un paisaje encantado. Lejos del bullicio de las playas masificadas y protegida por acantilados y montañas, esta cala es perfecta para quienes buscan desconexión, naturaleza salvaje y aguas cristalinas.
Una cala encantada entre montañas
Ubicada a pocos kilómetros del límite oriental de Cantabria, muy cerca del pueblo de Sonabia, esta playa se revela como un auténtico tesoro escondido. Lo primero que sorprende es su entorno montañoso, que la convierte en una cala única en el litoral cantábrico. A su alrededor, abruptos relieves y formaciones rocosas ofrecen vistas espectaculares y un ambiente natural prácticamente virgen.
Una de las particularidades de esta playa es que, en sus rocas, pueden observarse las conocidas como “Ojos del Diablo”, curiosas perforaciones en la piedra que alimentan leyendas locales y capturan la imaginación de los senderistas y fotógrafos.
Acceso y recomendaciones
El acceso a la Cala de Sonabia no es sencillo, y quizás por eso sigue siendo una joya poco concurrida. Se requiere caminar aproximadamente 5 minutos desde la zona de aparcamiento, cruzando un sendero entre vegetación y algunas piedras. No es recomendable ir en chanclas, ya que parte del recorrido es irregular y con firme rocoso.
Una vez superado el tramo, el esfuerzo se ve recompensado: aparece una playa tranquila, con arena suave y sin apenas construcciones a la vista. El mar se presenta limpio, en ocasiones con fuerte oleaje, lo que la convierte también en un lugar muy apreciado por surfistas que buscan zonas poco explotadas.
Ideal para un plan de día completo
Además de su belleza natural, la Cala de Sonabia permite el acceso con perros, lo que la convierte en un espacio ideal para quienes viajan con sus mascotas. El ambiente es relajado, con pocos bañistas, y perfecto para quienes desean escapar del turismo de masas.
Se recomienda llegar a primera hora de la mañana para aprovechar la mejor luz, encontrar aparcamiento fácilmente y disfrutar del silencio del entorno. A media jornada, es habitual que algunas familias y parejas ocupen sus rincones favoritos en la playa, pero nunca alcanza un nivel de saturación incómodo.
Tras el baño y el descanso, una excelente opción es recuperar fuerzas en el restaurante La Ballena, cercano a la zona, donde se pueden degustar platos sencillos, buenos pescados y unas sabrosas patatas caseras, perfectas para completar la experiencia con sabor local.
Un rincón que enamora en cada visita
La Cala de Sonabia no está en Menorca, aunque al verla lo parezca. Su atmósfera mágica y su enclave privilegiado entre montaña y mar hacen que muchos la consideren uno de los lugares más especiales de Cantabria. Es uno de esos paisajes que no necesitan filtros, porque el entorno ya lo dice todo.
Si lo que buscas es un plan diferente, alejado de lo convencional y lleno de autenticidad, esta cala es, sin duda, uno de los mejores rincones para descubrir este verano en el norte.

