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Bajo este castillo de Cantabria se oculta algo que nadie puede visitar

Atardecer en el castillo de Castro Urdiales. / A.S.

Contrabando, guerras y leyendas envuelven los túneles de este castillo un enigma patrimonial que aún no ha sido completamente explorado y que sigue fascinando a locales y visitantes

Bajo el castillo-faro de Santa Ana, uno de los enclaves más simbólicos de esta villa costera, se esconde un elemento que ha despertado el interés de vecinos y curiosos durante décadas: una red de túneles subterráneos, usados en el pasado con fines defensivos y, según diversas fuentes históricas, también relacionados con actividades de contrabando.

Estas galerías, excavadas en la roca, forman parte de la estructura fortificada del castillo, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media, aunque su actual configuración corresponde en gran parte a los siglos XVIII y XIX. Se sabe que algunos de estos túneles sirvieron como refugios y zonas de almacenamiento en épocas de conflicto, como las guerras carlistas o durante la Guerra Civil.

No están abiertos al público, y su trazado exacto no ha sido plenamente documentado, lo que ha contribuido a mantener el halo de misterio que los rodea. Parte de ellos ha sido explorada en intervenciones puntuales, pero no existe hasta la fecha un proyecto oficial para su estudio exhaustivo o su puesta en valor.

Con el paso del tiempo, se han alimentado también algunas teorías populares que apuntan a la posibilidad de que estas galerías se extiendan más allá del promontorio rocoso, conectando con zonas del casco urbano o incluso con el cercano monte Cueto. No obstante, estas suposiciones no han sido confirmadas y forman parte del imaginario local más que del conocimiento histórico.

En la actualidad, el castillo-faro de Santa Ana se puede visitar y es uno de los puntos turísticos más destacados de Castro Urdiales, pero el acceso a sus túneles permanece restringido por motivos de conservación y seguridad.

Así, los pasadizos subterráneos bajo el castillo continúan siendo una de las grandes incógnitas patrimoniales del municipio, mezclando datos históricos con relatos de tradición oral y dejando abierta la posibilidad de futuras investigaciones arqueológicas que arrojen más luz sobre su origen, extensión y usos a lo largo de los siglos.