El encanto medieval que no sabías que necesitabas: Una noche en el Parador de Santillana
En el corazón de Santillana del Mar, considerada una de las localidades más bellas de España y conocida como la "villa de las tres mentiras" —ni santa, ni llana, ni con mar—, se encuentra el Parador de Santillana Gil Blas, una joya arquitectónica que combina historia, confort y excelencia gastronómica. Este emblemático edificio barroco del siglo XVII no solo preserva la esencia de las casonas montañesas, sino que también se erige como un destino privilegiado para disfrutar de la cultura y la tradición cántabras.
Un tesoro arquitectónico con raíces nobles
La casona barroca, levantada a finales del siglo XVII por la familia Barreda-Bracho, refleja el estilo sobrio y elegante de las viviendas de hidalgos montañeses de la época. Situada en la Plaza Mayor, junto a la Torre del Merino y el Ayuntamiento, destaca por su fachada de piedra, sus balcones de hierro forjado y el escudo familiar que la corona. Su incorporación a la red de Paradores Nacionales en 1944 permitió conservar este símbolo del patrimonio histórico español, que lleva el nombre del pícaro literario Gil Blas de Santillana, creado por Alain-René Lesage.
El interior del parador sorprende con su diseño cálido y acogedor, que combina suelos de madera, chimeneas en algunas habitaciones y una decoración que transporta a los visitantes a otra época. Con 28 habitaciones, un jardín y una terraza, este espacio invita a desconectar del bullicio moderno en un entorno lleno de historia y encanto.
Gastronomía cántabra de excelencia
El restaurante del parador, El Jardín de Gil Blas, es un homenaje a los sabores tradicionales de la región. Entre los platos más destacados se encuentran el cocido montañés, el arroz caldoso de bogavante, las rabas de calamar, las anchoas de Santoña y los quesos cántabros. Los postres, como la quesada pasiega, la tarta Santa Juliana y la torrija pasiega, completan una experiencia culinaria que deleita tanto a locales como a visitantes.
Este espacio gastronómico no solo es un lugar para degustar los sabores de Cantabria, sino también para disfrutar de agradables veladas en un entorno histórico único, con vistas a los jardines del parador.
Un proyecto de renovación y futuro
El Parador de Santillana del Mar está inmerso en un proceso de renovación integral, que finalizará en 2026 y elevará su categoría a cuatro estrellas. Con una inversión de siete millones de euros por parte del Gobierno de España, las obras buscan modernizar y optimizar los espacios interiores, mejorando la eficiencia energética, la sostenibilidad y la accesibilidad del edificio, sin alterar su estética histórica ni su conexión con el casco monumental de la villa.
Mientras tanto, el cercano Parador Gil Blas, también ubicado en Santillana, continúa abierto y recibiendo a los viajeros. Este parador alcanzó en 2024 una ocupación media del 74%, con una afluencia significativa de turistas internacionales procedentes de países como Reino Unido, Francia, Italia y Estados Unidos.
Santillana del Mar: un entorno único para explorar
Santillana del Mar, con su majestuosa Colegiata de Santa Juliana, sus calles empedradas y su aire medieval, transporta a los visitantes a un tiempo pasado. A poca distancia, las Cuevas de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, ofrecen una ventana única a los orígenes de la humanidad.
El Parador de Santillana del Mar es el punto de partida ideal para explorar la riqueza cultural y natural de Cantabria. Desde sus playas y acantilados hasta sus pueblos costeros y montañas, la región invita a perderse en sus paisajes y disfrutar de experiencias inolvidables.
Un legado vivo de hospitalidad y tradición
El Parador de Santillana del Mar y el Parador Gil Blas no son solo alojamientos, sino un puente entre el pasado y el presente. Enclavados en uno de los pueblos más emblemáticos de España, combinan historia, confort y una oferta gastronómica excepcional, convirtiéndose en un destino imprescindible para los amantes de la cultura, la tradición y el turismo de calidad. Santillana del Mar, con su encanto único, sigue siendo un lugar que cautiva a quienes lo visitan, dejando una huella imborrable en sus corazones.

