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El pueblo cántabro que se alza sobre una península y parece una postal medieval

Vista aérea de San Vicente de la Barquera. / A.S.
Entre dunas, marismas y acantilados se alza un pueblo medieval que parece sacado de una novela

El municipio cántabro de San Vicente de la Barquera, ubicado en el occidente de la región, se asienta sobre una península natural rodeada por el mar Cantábrico, la ría de San Vicente y el estuario del río Escudo. Esta disposición geográfica singular ha influido en su desarrollo urbano y en su configuración como uno de los núcleos costeros más representativos del litoral cántabro.

Naturaleza y litoral protegido

San Vicente forma parte del Parque Natural de Oyambre, un espacio protegido desde 1988 que incluye marismas, dunas, playas, zonas de pradera y una valiosa biodiversidad. Además, el municipio está integrado en el Camino del Norte del Camino de Santiago, lo que refuerza su carácter histórico y espiritual.

Entre sus playas destacan la extensa playa de Merón, con cerca de cuatro kilómetros de longitud, y tramos como El Puntal, Rosal, Merón, Bederna y Peñas Negras, que ofrecen olas perfectas para surfistas. También sobresalen las tranquilas playas de El Rosal y La Maza, más accesibles desde el núcleo urbano y muy frecuentadas por familias y residentes.

La playa de Oyambre, compartida con el municipio vecino de Valdáliga, está totalmente integrada en el Parque Natural. Sin paseo marítimo ni edificaciones, conserva su carácter salvaje, con dunas, marismas y praderas húmedas que la convierten en un lugar ideal para el baño, el senderismo y los deportes de tabla.

Un casco histórico con sabor medieval

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1987, el núcleo urbano de San Vicente se sitúa sobre una colina con vistas al litoral. Entre sus principales monumentos destaca el Castillo del Rey, construido entre los siglos XIII y XIV, que conserva su planta original y ofrece vistas panorámicas de la ría y las playas.

Junto al castillo se alza la iglesia de Santa María de los Ángeles, una de las principales construcciones góticas del norte peninsular. Su construcción abarca del siglo XIII al XVI, y su interior acoge valiosos sepulcros históricos, como el del inquisidor Antonio del Corro. El templo está declarado Bien de Interés Cultural y forma parte del itinerario oficial del Camino de Santiago.

El Puente de la Maza, símbolo del municipio

Otro de los iconos arquitectónicos es el Puente de la Maza, erigido en el siglo XV sobre una antigua calzada romana. De sus 32 arcos originales aún se conservan 28. Construido en piedra de sillería y restaurado en varias ocasiones, sigue siendo una vía de paso fundamental tanto para el tráfico como para los peregrinos.