Gastronomía

Este rincón de Cantabria tiene los crepes con las mejores vistas de España

Una persona hace un crepe. / A.S.P

Si buscas un plan diferente esta primavera en Cantabria, este restaurante en la costa te ofrece crepes irresistibles y panorámicas de infarto. Descubre por qué todo el mundo habla de él

Con la llegada del buen tiempo y la primavera, Cantabria se llena de planes irresistibles. Los días se alargan, el campo estalla en verdes intensos y las escapadas saben mejor si se acompañan de algo dulce. Y si eres de los que no se conforma con lo típico, hay un lugar en la tierruca que guarda uno de los secretos gastronómicos más deliciosos del litoral cántabro: los mejores crepes de Cantabria.

Un capricho gourmet en plena costa

Los crepes son ese tipo de dulce que conquista por su sencillez y versatilidad. Una masa fina elaborada con harina, huevos, leche y azúcar, que cobra vida cuando se sirve bien caliente, sola o rellena de chocolate fundido, nata montada o mermeladas artesanas. En este rincón del norte, no solo los bordan, sino que además te los sirven con unas vistas que cortan la respiración.

Estamos hablando del restaurante del Hotel Gerra Mayor, situado en las inmediaciones de San Vicente de la Barquera, uno de los pueblos más pintorescos de Cantabria. Aunque estés de paso, no es necesario estar alojado para disfrutar de su oferta dulce. Su terraza-mirador es de las más espectaculares de toda la costa: desde allí podrás contemplar el azul del Cantábrico, las olas rompiendo en la orilla y, en días claros, hasta las cumbres nevadas de los Picos de Europa.

El crepe que cura el alma

El secreto de su éxito está en la calidad del producto y el cariño con el que se elabora. Cada crepe es un pequeño homenaje a los sentidos: rellenos generosos de nata, chocolate o crema, acompañados —si lo deseas— de una lluvia de chocolate caliente por encima. ¿El resultado? Una delicia que no solo satisface el paladar, sino que también conforta el espíritu.

Dicen los cocineros del lugar que estos crepes son "la receta perfecta para curar el alma", y lo cierto es que, entre el sabor, el paisaje y el ambiente, se convierte en una experiencia difícil de igualar. Ideal para una merienda diferente, un desayuno con encanto o un postre inolvidable tras una comida con vistas.

Un plan perfecto de primavera

Imagina esto: un paseo por San Vicente, una parada con vistas al mar, el sol templado de primavera en la cara y un crepe en la mano. Si buscas un plan gastronómico original que huya de los dulces tradicionales y te permita disfrutar del paisaje cántabro en todo su esplendor, no lo pienses más.

Cantabria no solo es verde, también es dulce. Y este rincón de la costa lo demuestra con crepes que se han ganado por méritos propios un hueco en la lista de placeres que hay que probar al menos una vez.