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Así es el pueblo más raro (y bonito) de Cantabria

En Cantabria hay un lugar donde los limones crecen en la calle. Suena raro, pero es real. Y cada primavera, todo el pueblo lo celebra por todo lo alto

Vista de Novales. / A.S.P
Vista de Novales. / A.S.P

En pleno corazón del Alfoz de Lloredo, a pocos minutos de Santillana del Mar y Comillas, se encuentra Novales, una localidad pequeña en tamaño pero enorme en singularidad. A diferencia de otros núcleos rurales de Cantabria, Novales destaca por un microclima especialmente templado, que lo convierte en un enclave único en el norte peninsular. Esta condición climática ha permitido algo extraordinario: la integración de los limoneros en el paisaje urbano y doméstico del pueblo.

Lo que en otros lugares sería una rareza, aquí forma parte del día a día. En Novales, los limoneros no se limitan a las huertas o fincas privadas. Crecen a la entrada de las casas, adornan plazas públicas, flanquean los caminos rurales y perfuman el aire de primavera. Pasear por sus calles es disfrutar de una estampa que podría parecer mediterránea, pero que en realidad pertenece al corazón verde de Cantabria.

Este fenómeno no es reciente. Durante décadas, los vecinos han cultivado limoneros de forma tradicional, aprovechando la orientación sur del valle, la influencia templada del mar cercano y la protección de los montes que rodean la localidad. El resultado es una identidad visual y agrícola inconfundible, que ha llevado a muchos a considerar a Novales como el pueblo de los limones en Cantabria.

Desde 2009, esta peculiaridad ha dado lugar a una celebración que ya es un emblema local: la Fiesta del Limón de Novales, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Cada primavera, el pueblo se transforma para rendir homenaje a su fruto estrella. Durante varios días, las calles se llenan de color, sabor y tradición, con mercados de productos artesanos, talleres para todos los públicos, muestras de cocina con limón y degustaciones gastronómicas que giran en torno al uso del cítrico en la cocina cántabra.

La fiesta, que atrae tanto a vecinos como a turistas, se ha consolidado como una de las citas rurales más originales del calendario festivo cántabro. Es también una oportunidad para que el visitante conozca el patrimonio arquitectónico del pueblo, con sus casonas montañesas y escudos nobiliarios, y para disfrutar de un entorno natural de gran valor, entre valles fértiles, caminos históricos y vistas abiertas hacia el mar cercano.

Novales, más allá de sus limones, representa la fusión de tradición agrícola, sostenibilidad, paisaje y memoria popular. Su apuesta por conservar la autenticidad y poner en valor su producto más característico lo convierte en un destino rural con identidad propia dentro de la oferta turística del occidente de Cantabria.

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