Turismo en la costa cántabra

Este pueblo de Cantabria tiene una iglesia que muchos comparan con un castillo Disney

En la costa occidental de Cantabria existe un pueblo poco conocido que reúne acantilados espectaculares, patrimonio histórico y escenarios naturales únicos

En la costa occidental de Cantabria existe un pueblo poco conocido que reúne acantilados espectaculares, patrimonio histórico y escenarios naturales únicos. / A.E
En la costa occidental de Cantabria existe un pueblo poco conocido que reúne acantilados espectaculares, patrimonio histórico y escenarios naturales únicos. / A.E

En la costa occidental de Cantabria, entre Santillana del Mar y Comillas, se encuentra Cóbreces, un pequeño pueblo del municipio de Alfoz de Lloredo que sorprende por su paisaje, su arquitectura y su entorno natural. Con menos de 600 habitantes, este rincón cántabro combina acantilados espectaculares, patrimonio religioso y escenarios naturales que parecen sacados de una película.

Uno de los elementos que más llama la atención al llegar al pueblo es la silueta de la Iglesia de San Pedro Advíncula, visible desde la distancia y considerada uno de los edificios más singulares de la zona.

Una iglesia neogótica que domina el paisaje

La Iglesia de San Pedro Advíncula es el símbolo arquitectónico de Cóbreces. Construida en 1897 por el arquitecto Emilio de la Torriente, este templo de estilo neogótico destaca por sus muros de tono rojizo, su planta de cruz latina y sus dos torres que flanquean la fachada principal.

Su aspecto recuerda a las grandes catedrales europeas y muchos visitantes aseguran que parece sacada de un cuento o de una película de fantasía. En el exterior, una escultura rinde homenaje a los peregrinos del Camino de Santiago, que atraviesa este pueblo en su ruta por la costa.

La abadía cisterciense de Santa María de Viaceli

A pocos metros de la iglesia se encuentra otro de los grandes atractivos del pueblo: la Abadía cisterciense de Santa María de Viaceli, construida a comienzos del siglo XX.

Este monasterio sigue habitado por monjes cistercienses y destaca por su arquitectura con arcos apuntados y grandes ventanales. En su interior alberga una biblioteca de gran valor histórico y ofrece hospedería para peregrinos y visitantes.

Además, en el entorno del monasterio se encuentra la conocida fábrica del Queso de Trapa, uno de los productos gastronómicos más representativos de la zona.

Acantilados de Bolao, un escenario de cine

La naturaleza que rodea Cóbreces es otro de sus grandes atractivos. Muy cerca del pueblo se encuentran los Acantilados de Bolao, un paisaje donde el mar Cantábrico se encuentra con paredes de roca y una cascada que cae directamente hacia la costa.

En este lugar se conservan también las ruinas de un antiguo molino harinero, que utilizaba el agua del arroyo La Presa. Este enclave ha servido de escenario para varias producciones cinematográficas, como la película Altamira (2016), protagonizada por Antonio Banderas, o la cinta Diecisiete (2019).

Cuando baja la marea, el agua dulce de la cascada se mezcla con el mar y deja al descubierto una pequeña playa escondida entre acantilados.

La playa de Luaña y la naturaleza del entorno

A menos de un kilómetro del monasterio se encuentra la Playa de Luaña, una playa de unos 400 metros de longitud con bandera azul y rodeada de acantilados y bosques.

Es un lugar ideal para surfear, pasear o recorrer rutas a pie y en bicicleta, además de disfrutar de la tranquilidad de la costa cántabra.

Desde el pueblo también se pueden realizar caminatas por los montes cercanos, como el Tramalón, una zona de fácil acceso que ofrece vistas del paisaje rural y del mar.

Un municipio lleno de pueblos con encanto

Cóbreces forma parte del municipio de Alfoz de Lloredo, que incluye otros pueblos interesantes como Toñanes, Oreña, Novales o Cigüenza.

Entre ellos destaca Novales, conocido por sus huertas de limoneros y naranjos y considerado en 2005 el pueblo más bonito de Cantabria.

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