Cartes, víctima del caos migratorio impuesto por Sánchez: «No queremos el centro en nuestro pueblo»
Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez impone cuotas de menores migrantes a los municipios, en Cantabria estalla la polémica por la falta de transparencia, improvisación y manipulación política del PSOE.
La alcaldesa socialista de Cartes llama «castigo» a la llegada de menores inmigrantes mientras su partido, el PSOE, impone desde el Gobierno central repartos opacos y descoordinados. La izquierda demuestra una vez más su hipocresía y cinismo.
Una imposición de Pedro Sánchez sin diálogo ni transparencia
La llegada de 18 menores inmigrantes no acompañados a Cartes ha estallado como un escándalo político. Imposiciones de Pedro Sánchez, falta de coordinación, tensión entre administraciones, y vecinos desinformados. La regidora socialista Lorena Cueto calificó la situación como un "castigo", dejando en evidencia el descontrol con el que actúa el PSOE.
«Nos enteramos por la prensa»
«Aquí nadie nos explicó nada. Nos enteramos de que iban a traer a 18 menores inmigrantes a una casa en el centro del pueblo por los medios. Ni una reunión, ni una nota informativa, ni una llamada desde el Ayuntamiento». Así lo cuenta Juan, vecino de Cartes, indignado por lo que considera una imposición política encubierta por el buenismo del PSOE.
«¿Y si algo sale mal? Aquí nadie da la cara»
Soy vecino de Cartes de toda la vida. Y lo que ha hecho el PSOE con nuestro pueblo no tiene nombre. Nos han impuesto, sin avisar, la llegada de 18 menores extranjeros no acompañados. Un día cualquiera, te levantas y te enteras por la prensa de que van a meter a casi veinte chavales en una casa del centro. Ni una reunión, ni una consulta, ni una explicación. Nada.
«No tenemos medios, pero sí órdenes»
No es que uno esté en contra de ayudar a quien lo necesita, pero esto no es ayuda. Es abuso. Cartes es un pueblo pequeño. ¿Tenemos pediatras? No. ¿Servicios sociales reforzados? Tampoco. ¿Escuelas preparadas? Menos aún. Y aun así, el Gobierno de Pedro Sánchez nos lanza aquí un problema social sin precedentes… y encima pretenden que aplaudamos.
«Lo llaman solidaridad, yo lo llamo imposición»
¿Dónde está la solidaridad con nosotros? ¿Dónde está el respeto a un municipio que se entera por los medios de que su realidad va a cambiar? Encima, si alzas la voz, te llaman racista. Nos están tratando como si fuéramos insensibles o intolerantes. Y la realidad es que estamos hartos de que se decidan las cosas en despachos de Madrid, a espaldas del pueblo, y que luego se nos culpe a nosotros del conflicto que ellos crean.
La alcaldesa socialista, entre el discurso oficial y la realidad
Cueto afirmó que Cartes será un "hogar" para los menores, pero previamente firmó una resolución para paralizar la actividad del centro de acogida y denunció su falta de información. El resultado: confusión, caos administrativo, y una alcaldesa atrapada entre el relato progresista y el rechazo vecinal. Una muestra más del divorcio entre el PSOE de los despachos y la realidad de los municipios.
La ministra de Sumar entra en escena: lecciones desde el despacho
La ministra Sira Rego (Sumar) no perdió la ocasión para acusar de "intolerable" la postura de la alcaldesa, sin mencionar el fondo del problema: el caos y la deslealtad del Gobierno central. Mientras Moncloa impone cupos y traslados, es a los ayuntamientos a quienes se deja solos, sin medios ni explicaciones.
PP de Cantabria: único muro ante el descontrol
La consejera de Inclusión Social, Begoña Gómez del Río (PP), denunció el oscurantismo de la gestión socialista, revelando que el inmueble donde se alojarán los menores ni siquiera cumple con las condiciones de habitabilidad. El Partido Popular vuelve a demostrar su compromiso con la ley y con la seguridad, frente a un PSOE que improvisa y se lava las manos.
Hipocresía de cartón piedra
Lo ocurrido en Cartes es el reflejo perfecto del modelo sanchista: decisiones desde arriba, imposiciones ideológicas, nula planificación y, cuando estalla la crisis, se señala al adversario o se finge empatía. Usar a menores como escudos morales para encubrir el descontrol de un gobierno es miserable. El PSOE ha convertido un problema humanitario en un campo de batalla electoral. Y la izquierda, que presume de valores, calla o miente según sople el viento de Ferraz.