ciclismo

Tim Merlier firma una victoria épica en Dunkerque en la tercera etapa del tour

El belga se impone con bravura en una jornada marcada por las caídas, la retirada de Philipsen y una dosis de drama ciclístico que eleva la tensión de la 'Grande Boucle'
El ciclista belga Tim Merlier (Soudal Quick-Step). / ep
El ciclista belga Tim Merlier (Soudal Quick-Step). / ep

En un teatro de velocidad, riesgo y estrategia, el ciclista belga Tim Merlier (Soudal Quick-Step) se ha coronado en la tercera etapa del Tour de Francia 2025, con un triunfo que no solo se mide en milésimas de segundo, sino en valentía, sangre fría y piernas de acero. La jornada, disputada entre Valenciennes y Dunkerque sobre 178,3 kilómetros, fue un torbellino de emociones, donde la línea entre la gloria y la tragedia fue más delgada que un tubular de carbono.

La meta de Dunkerque, habitual anfitriona de jornadas intensas, volvió a ser testigo de un esprint vertiginoso y salvaje. Con el pelotón lanzado a más de 60 km/h, Merlier emergió como un gladiador moderno, aprovechando el más mínimo resquicio entre vallas y rivales para imponer su ley al italiano Jonathan Milan (Lidl-Trek), quien, por centímetros, se vio obligado a aplaudir la hazaña ajena.

Pero no todo fue celebración. El asfalto balear dejó su huella en una jornada que ya desde la zona neutra acumulaba tensión y caídas. Entre los damnificados, el gran perjudicado fue Jasper Philipsen (Alpecin-Deceuninck), ganador de etapa en Lille y líder de la clasificación por puntos, que sufrió una aparatosa caída en Isbergues tras una maniobra imprudente de Bryan Coquard (Cofidis). Con el hombro maltrecho y el maillot verde desgarrado, el belga fue evacuado y anunció su abandono entre gestos de impotencia.

Merlier, por su parte, sumó su 61ª victoria profesional, una cifra que consolida su estatus entre los grandes sprinters del pelotón internacional. Su determinación en los últimos 300 metros, mientras otros caían o cedían, demuestra que la fuerza bruta combinada con inteligencia táctica sigue marcando la diferencia en los finales más cerrados.

Entre tanto caos, una escena de noble ciclismo la firmó su compatriota Tim Wellens (UAE Team Emirates-XRG), quien, a 36,5 kilómetros de meta, anunció su ataque en busca del punto en la cota del Mont Cassel. Conquistó el objetivo, se dejó alcanzar, y con ello, se enfundará el maillot de topos, símbolo del mejor escalador provisional.

Con el Tour ya sin uno de sus velocistas estrella, la caravana pondrá rumbo este martes a Rouen, tras salir de Amiens Métropole y recorrer 174,2 kilómetros que culminarán en una sección final montañosa y explosiva. Entre las cinco cotas previstas, la última, de 800 metros al 9,1 %, promete batallas entre los favoritos y podría ser la antesala de una nueva sacudida en la clasificación general.

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