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El belga Merlier se impone con autoridad en la novena etapa del Tour

Tim Merlier fue el más rápido en meta, por delante de Milan, tras neutralizarse a Van der Poel en el último kilómetro. Almeida abandonó por lesión y el pelotón reserva fuerzas para las montañas
El ciclista belga, Tim Merlier. / EP
El ciclista belga, Tim Merlier. / EP

En una etapa con tintes clásicos del Tour, de transición y con el esprint como inevitable desenlace, Tim Merlier (Soudal Quick-Step) alzó los brazos en señal de victoria tras imponerse con autoridad al italiano Jonathan Milan (Lidl-Trek). Fue en los metros finales de la novena etapa del 112º Tour de Francia, una jornada de 174,1 kilómetros llanos entre Chinon y Châteauroux, ciudad que ya forma parte de la historia de la ronda gala por ser escenario de varias gestas de esprínters como Mark Cavendish, a quien este año se homenajea.

El guion previsto, sin embargo, fue agitado desde los primeros compases. Apenas se dio la salida, el neerlandés Mathieu van der Poel y su compañero belga Jonas Rickaert, ambos del Alpecin-Deceuninck, saltaron del pelotón en busca de una fuga temprana. El entendimiento entre ambos y la pasividad inicial del grupo permitió al dúo abrir una diferencia que llegó a superar los cinco minutos (5'25''), especialmente aprovechando la confusión tras una caída masiva en el kilómetro 43.

Ese accidente afectó a varios corredores, incluidos Ion Izagirre (Cofidis), Sam Watson (INEOS Grenadiers), Soren Waerenskjold (Uno-X Mobility) y Pavel Bittner (Picnic PostNL). Aunque ninguno tuvo que abandonar, las secuelas dejaron tocado el ritmo del grupo principal. Poco después, João Almeida (UAE Team Emirates-XRG), aquejado aún por las consecuencias de una caída en la séptima etapa, dijo adiós al Tour, certificando su abandono.

Con el pelotón recomponiéndose y las escuadras de los velocistas tomando posiciones, el equipo Visma-Lease a Bike decidió endurecer la carrera a falta de 30 kilómetros, aprovechando la amenaza del viento lateral para intentar provocar abanicos. Durante unos minutos, el gran grupo se fragmentó y sembró el nerviosismo, pero la calma regresó al aproximarse la zona final.

A seis kilómetros del final, Rickaert no pudo más y se descolgó, dejando a Van der Poel en solitario ante el acecho del pelotón, cada vez más organizado. El neerlandés resistió con bravura hasta el último kilómetro, donde fue neutralizado justo después de pasar bajo la pancarta del ‘flamme rouge’.

En ese escenario, la batalla por el esprint se desató con todo su esplendor. Milan, siempre potente, lanzó con fuerza, pero esta vez Merlier fue más certero, más rápido y supo encontrar el hueco exacto en el centro de la calzada para superar al italiano sobre la misma línea de meta. El crono oficial marcó un tiempo de 3 horas, 28 minutos y 52 segundos.

Con esta victoria, Merlier se reafirma como uno de los esprínters más sólidos del pelotón, mientras que la clasificación general no sufrió variaciones relevantes, más allá del abandono de Almeida. Los favoritos al maillot amarillo llegaron sin sobresaltos en el grupo principal, reservando sus fuerzas para etapas más montañosas.

El Tour de Francia cierra así su primera semana de competición con emoción dosificada y varios protagonistas nuevos, en una edición que sigue manteniendo abierta la pelea por todos los maillots. Mañana será jornada de descanso, pero el martes el Tour volverá a encarar terrenos más complejos que podrían volver a agitar la clasificación.

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