ERE TEKA

Teka suaviza el ERE tras semanas de negociación al límite

Tras un mes de negociaciones duras y un cierre de madrugada, la presión sindical ha logrado reducir de forma sustancial el ERE de Teka, que pasa de 99 a 66 despidos en el conjunto del país
Comité de empresa y trabajadores de TEKA. / EP
Comité de empresa y trabajadores de TEKA. / EP

El ajuste ya no será el mismo. Tras un mes de negociaciones tensas, los sindicatos UGT-FICA, CCOO y CSIF y la dirección de Teka han cerrado un principio de acuerdo que reduce de 99 a 66 los despidos previstos a nivel nacional, suavizando de forma notable el impacto inicial del expediente de regulación de empleo (ERE) planteado por la matriz china MIDEA.

El pacto, alcanzado en la madrugada de este sábado, deberá ser refrendado por la plantilla en una asamblea convocada para el martes 10 de febrero, un trámite clave para convertir el preacuerdo en definitivo. En el caso de la planta cántabra, el ajuste inicial que afectaba a 47 trabajadores queda sensiblemente reducido.

Entre los ejes centrales del acuerdo destaca la incorporación de un plan de rentas a partir de los 59 años, una medida especialmente relevante para los empleados de mayor edad. Para el resto de los afectados, se establecen indemnizaciones de 40 días por año trabajado, con un máximo de 30 mensualidades, mejorando las condiciones habituales de este tipo de procesos.

El texto también recoge el abono por parte de la empresa del convenio especial con la Seguridad Social para los trabajadores entre 55 y 63 años, una garantía que refuerza la protección futura de los empleados que salgan de la compañía. Además, el acuerdo se blindará durante tres años, de modo que sus condiciones se mantendrán vigentes para eventuales despidos futuros.

Otro de los puntos relevantes es la apertura de un periodo de voluntariedad para acogerse al ERE, así como la puesta en marcha de un servicio externo de recolocación. A ello se suma la prioridad de retorno para los trabajadores despedidos en caso de que se generen vacantes futuras en la empresa.

Una vez suscrito el preacuerdo, se constituirá una comisión de seguimiento encargada de vigilar su cumplimiento y de resolver cualquier incidencia durante la aplicación del mismo, un mecanismo habitual en procesos de este calibre pero clave para evitar conflictos posteriores.

Las organizaciones sindicales han subrayado que el principio de acuerdo responde a las necesidades reales de los centros afectados y han solicitado el respaldo de la plantilla, especialmente tras unos últimos encuentros negociadores marcados por la incertidumbre y las dudas.

El desenlace de las reuniones celebradas los días 5 y 6 de febrero confirma que la presión sindical ha logrado corregir el planteamiento inicial de la empresa. Ahora, la decisión final queda en manos de los trabajadores, que deberán valorar si el equilibrio alcanzado compensa el ajuste inevitable.

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