accidente de tráfico

"Eran solidarios y comprometidos": Vallecas despide a las víctimas del accidente en el Puerto de Lunada

Momento del rescate en Puerto Lunada. / Bomberos

Los fallecidos eran miembros de la asociación juvenil Krecer y viajaban a una casa rural cuando su coche se despeñó en el Puerto de Lunada

El barrio madrileño de Palomeras, en el distrito de Puente de Vallecas, está de luto. Cuatro de sus vecinos, dos hombres y dos mujeres de 20 y 21 años, fallecieron el pasado sábado por la noche tras despeñarse el coche en el que viajaban por una ladera de casi 400 metros en el Puerto de Lunada (Cantabria). El grupo se dirigía a una casa rural en el Valle del Pas para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, Izan, quien el próximo jueves habría cumplido 21 años.

Los cuatro jóvenes madrileños que fallecieron el pasado sábado tras despeñarse en el Puerto de Lunada siguieron la ruta más corta que les indicaba el GPS en su teléfono móvil sin ser conscientes de que se adentraban en una de las carreteras de montaña más peligrosas de España, sin barreras de protección y con nieve e hielo en el asfalto.

Según han relatado sus familiares y amigos, en declaraciones que recoge EL MUNDO, los jóvenes no eran imprudentes ni temerarios. Viajaban con los cinturones de seguridad puestos, no habían consumido alcohol y simplemente se dirigían a una casa rural en la que iban a celebrar el 21 cumpleaños de una de las víctimas.

"No es lógico que les dejasen pasar estando el pavimento nevado. La carretera se tenía que haber cortado, mucho más si estaba nevando", ha lamentado la tía de uno de los fallecidos, en declaraciones a los medios desde el tanatorio de la M-40 en Madrid, donde se vela a los fallecidos.

Los cuerpos de los cuatro fallecidos fueron trasladados el domingo por la tarde a Madrid, tras ser sometidos a autopsias en el Instituto de Medicina Legal de Santander. Izan y Juan Ramón fueron velados en el tanatorio de Parcesa, en la M-40 de Villaverde, donde familiares, amigos y vecinos han mostrado su dolor por la tragedia.

Jóvenes comprometidos con su barrio

Tres de los cuatro fallecidos eran muy conocidos en Vallecas. Habían estudiado juntos en el Instituto Antonio Domínguez y en el Instituto de Formación Profesional de Palomeras. Además, los jóvenes colaboraban en la asociación sociocultural juvenil Krecer, una entidad situada en la calle Gerardo Diego, que desde 1990 organiza actividades para niños y adolescentes en el barrio.

"Eran chicos maravillosos, comprometidos con su barrio y con ayudar a los demás", aseguraba ayer entre lágrimas un conocido del grupo. Uno de los fallecidos, era apodado cariñosamente "Monchi" entre sus amigos. "No sabemos qué ha pasado. Dicen que estaban dirigiéndose a la casa rural y que el GPS los llevó por la ruta más corta, pero era la más peligrosa", relataba un vecino que conocía a los jóvenes.

Los cuatro amigos que viajaban en el segundo coche, que circulaba detrás del siniestrado, se encuentran en estado de shock tras haber sido testigos indirectos de la tragedia.

El accidente ocurrió sobre las 22:00 horas del sábado, cuando el Audi A3 en el que viajaban los jóvenes se salió de la vía en el kilómetro 12,700 de la CA-643 y se precipitó al vacío. El Centro de Atención a Emergencias 112 de Cantabria recibió la alerta automática del impacto desde uno de los teléfonos móviles de las víctimas. Pasada la medianoche, los equipos de rescate lograron localizar el vehículo, que había dado múltiples vueltas de campana en su caída.

La Guardia Civil investiga ahora las causas exactas del siniestro, aunque los primeros informes apuntan a que el hielo negro, invisible en la carretera, pudo haber sido determinante. "Es una carretera muy estrecha, con curvas cerradas y sin quitamiedos. Cualquier error o despiste en una zona así tiene consecuencias fatales", explicó José Miguel Tolosa, jefe provincial de Tráfico.

Vecinos de la zona han insistido en la peligrosidad del puerto de Lunada, sobre todo en invierno. "No es normal que nadie cortase esa carretera con nieve y hielo", ha lamentado un familiar de las víctimas.

En el mismo tramo, hace tres años, otro conductor se despeñó con su todoterreno, y hace dos décadas, una familia entera perdió la vida en circunstancias similares. "Es un puerto que debería estar cerrado en condiciones invernales. Se ha convertido en una trampa mortal", han denunciado varios lugareños.

Un último adiós en Vallecas

En el barrio de Puente de Vallecas, la tristeza es palpable. Decenas de vecinos se han acercado a la sede de Krecer para mostrar su apoyo a las familias. "Es una desgracia muy grande. Eran unos chavales encantadores, con muchas ganas de vivir y hacer cosas por los demás", lamentaba un vecino. A falta de una investigación definitiva, familiares y amigos de los fallecidos solo pueden aferrarse al recuerdo de unos jóvenes que dejaron una huella imborrable en su comunidad.