La futura planta de hidrógeno verde generará empleo e inversión en Cantabria
La futura planta de hidrógeno verde Besaya H2, proyectada en los antiguos terrenos de Sniace, generará un retorno fiscal superior a los 150 millones de euros durante su construcción y prevé la creación de 840 empleos directos.
El proyecto, promovido por RIC Energy y Copsesa, contempla una inversión que supera los 700 millones de euros y aspira a ser declarado Proyecto Empresarial Estratégico de Cantabria, lo que permitiría reducir a la mitad los plazos administrativos y facilitar el acceso a financiación pública.
Más de 150 millones en impuestos
Según los datos expuestos en el Parlamento, la construcción de Besaya H2 supondrá el pago de cerca de 7 millones de euros en concepto de ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras) y entre 145 y 150 millones derivados del IVA vinculado a obras, suministros e ingeniería.
A ello se sumará el IBI, estimado en unos 300.000 euros anuales una vez que la planta esté en funcionamiento.
Por volumen de inversión, Besaya H2 se situaría como el tercer mayor proyecto privado en la región, solo por detrás del Proyecto Altamira y la ampliación de la central hidroeléctrica de Aguayo.
Producción de hidrógeno verde y SAF
La planta estará destinada a la producción de combustible sostenible de aviación (SAF). Para ello generará más de 38.000 toneladas anuales de hidrógeno verde y capturará 230.000 toneladas de dióxido de carbono.
Con estas materias primas se prevé producir cerca de 59.500 toneladas de queroseno sintético y más de 11.000 toneladas de nafta cada año.
El dióxido de carbono procederá de la futura planta de cogeneración con biomasa impulsada por Enso Esco en el entorno industrial vinculado a Solvay, declarada también proyecto estratégico en 2025.
Impacto industrial y ambiental
El consumo de agua estimado se sitúa entre 2,6 y 3,2 hectómetros cúbicos anuales, una cifra muy inferior a la que registraba la antigua actividad de Sniace.
El proyecto deberá obtener la autorización ambiental integrada y contempla trabajos de análisis del suelo y de aguas subterráneas, así como la retirada de materiales con amianto. La construcción se desarrollará en tres fases y la explotación está prevista a partir de marzo de 2030.
La disponibilidad inicial será de 6.600 horas anuales, con el objetivo de alcanzar las 8.600 horas en 2036.
Debate político
Durante el debate parlamentario, la oposición criticó la falta de documentación previa y cuestionó la transparencia del proceso. Desde el PSOE se calificó la iniciativa como una oportunidad para la descarbonización industrial, mientras que Vox advirtió que vigilará que no derive en «redes clientelares» o condicionantes ideológicos.
Desde el Ejecutivo autonómico se defendió que Besaya H2 representa una apuesta por la transición energética, la independencia energética y la reactivación industrial de la cuenca del Besaya, sustituyendo el pasado industrial por un proyecto tecnológico de alto valor añadido.