Sanidad | Conflicto laboral

Un día más de huelga por el bloqueo del Ministerio de Sánchez, incapaz de cerrar un acuerdo

Una mujer, vestida con bata médica, sostiene un cartel durante una concentración de sanitarios. En el mensaje puede leerse: “Creo que de mayor ya no quiero ser médica”, acompañado de una ilustración, reflejando el malestar del colectivo. A su alrededor, decenas de profesionales de la salud participan en la protesta, evidenciando el clima de reivindicación en el sector sanitario. Juanma Serrano - Europa Press - Archivo

El primer día de paro en Cantabria deja un seguimiento dispar —del 19,6% según Sanidad frente al 60-70% que estiman los sindicatos— mientras el conflicto sigue bloqueado por la falta de entendimiento con el Ministerio de Sanidad, con miles de pacientes ya afectados por retrasos en consultas y cirugías.

La tercera semana de huelga médica en Cantabria ha vuelto a poner de manifiesto las diferencias entre la Administración autonómica y los representantes del colectivo sanitario, especialmente en lo relativo al seguimiento del paro.

Según los datos ofrecidos por la Consejería de Salud, el seguimiento de la jornada se situó en un 19,66% en el turno de mañana y un 6,67% en el de tarde. Unas cifras que contrastan de forma notable con las manejadas por el Sindicato Médico, que eleva la participación hasta una horquilla de entre el 60% y el 70% de los profesionales convocados.

El conflicto, que se enmarca en la negociación del Estatuto Marco a nivel nacional, entra así en su tercera semana de movilizaciones, sin que por el momento se haya alcanzado un acuerdo entre las partes. Esta situación se suma a otros debates abiertos en la comunidad sobre planificación y gestión pública, como los relacionados con el PROT o la actividad de la CROTU.

Diferencias en la forma de medir el seguimiento

El origen de la discrepancia radica en los criterios utilizados para contabilizar la participación. Desde el Sindicato Médico se cuestiona la metodología de la Consejería, al considerar que incluye en el cómputo a profesionales que no están en activo durante la jornada de huelga, como aquellos en descanso tras guardias, de permiso o en situación de baja.

Por el contrario, la Administración autonómica mantiene sus sistemas de evaluación basados en los datos recogidos por los centros sanitarios, defendiendo la validez de sus cifras. Este tipo de discrepancias no es nuevo en el ámbito institucional cántabro, donde distintos sectores han mostrado diferencias en torno a decisiones estratégicas del Ejecutivo liderado por Roberto Media y otros responsables autonómicos.

Impacto desigual según ámbitos asistenciales

Según fuentes sindicales, el seguimiento de la huelga estaría siendo mayor en Atención Primaria que en algunos hospitales, aunque con variaciones en función de cada centro y servicio.

En el caso de hospitales como Valdecilla o Sierrallana, los datos coincidirían más con los ofrecidos por la Consejería en determinados turnos, mientras que en otras áreas, como Laredo, la incidencia sería menor.

Este contexto se produce en paralelo a otros debates territoriales en Cantabria, como el desarrollo rural o la lucha contra la despoblación en zonas como Liébana, recogidos en distintas iniciativas autonómicas.

Un conflicto que se prolonga

Desde el Sindicato Médico se valora positivamente la continuidad del seguimiento, pese al desgaste acumulado tras varias semanas de movilizaciones.

«Estamos satisfechos porque, a pesar del tiempo transcurrido, la participación se mantiene», señalan, destacando que no se percibe una pérdida significativa de apoyo entre los facultativos.

Por su parte, la Consejería insiste en que el impacto real de la huelga debe analizarse a partir de los datos oficiales y recuerda que el sistema sanitario continúa funcionando con servicios mínimos.

Sin acuerdo a corto plazo

La distancia entre las cifras refleja también la falta de consenso en el fondo del conflicto. Mientras los sindicatos reclaman un marco específico para médicos y facultativos, la negociación con el Ministerio de Sanidad sigue sin avances significativos.

Con nuevas jornadas de huelga previstas en las próximas semanas, el conflicto continúa abierto y sin una solución inmediata a la vista, en un escenario marcado por la discrepancia tanto en las reivindicaciones como en la interpretación de su seguimiento.

Esta situación se suma a otros debates estructurales en la comunidad, como el desarrollo energético ligado a los parques eólicos, cuya implantación ha generado también controversia social y política, tal y como reflejan informaciones sobre nuevos proyectos eólicos en Cantabria o la previsión de instalación de nuevos parques antes de 2027.

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