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Los comunistas se concentran en Santander por la intervención del mercado de la vivienda

Banderas del lábaro, consignas marxistas y carteles de extrema izquierda en una concentración frente al Ayuntamiento.

Manifestación comunista en Santander frente al Ayuntamiento, con banderas del PCPE, símbolos marxistas y consignas contra el mercado de la vivienda.
Manifestación comunista en Santander frente al Ayuntamiento, con banderas del PCPE, símbolos marxistas y consignas contra el mercado de la vivienda. / RTVE

 El centro de Santander ha sido escenario este martes de una concentración promovida por colectivos de extrema izquierda y pseudossindicatos de inquilinos que exigen una intervención directa del mercado de la vivienda. Bajo un ambiente plagado de banderas comunistas, del lábaro cántabro y pancartas con iconografía revolucionaria, los manifestantes se congregaron frente al Ayuntamiento con proclamas dirigidas a “acabar con el negocio de la vivienda”.

La convocatoria forma parte de una campaña nacional impulsada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid y el Sindicat de Llogateres de Catalunya, quienes han anunciado la primera manifestación estatal por el derecho a la vivienda, fijada para el próximo 5 de abril.

Reclaman “el fin del negocio inmobiliario”

En un comunicado difundido en redes sociales, los organizadores aseguran que “solo hay una receta para que la vivienda sea un derecho: acabar con su negocio”. Con un lenguaje combativo, llaman a llenar las calles “todas juntas, en todas partes”, en un claro mensaje de desafío al sistema actual.

Estas plataformas, muchas de ellas con conexiones ideológicas al comunismo y al movimiento okupa, han amenazado en el pasado con impulsar una huelga de alquileres, una medida radical que atenta directamente contra los derechos de la propiedad privada.

El comunismo como amenaza a la libertad individual

La retórica comunista que se desplegó en Santander resucita un modelo político y económico que ha fracasado en todos los lugares donde se ha aplicado. El comunismo ha sido históricamente sinónimo de represión, miseria económica y pérdida de libertades fundamentales, y resulta preocupante que determinados sectores lo exhiban ahora como solución a los problemas habitacionales.

Bajo la excusa del “derecho a la vivienda”, algunos de estos grupos no ocultan su intención de eliminar la propiedad privada, demonizar al propietario y desmantelar el mercado inmobiliario, sin aportar soluciones reales ni sostenibles.

Santander, punto caliente de agitación ideológica

La capital cántabra se suma así a las ciudades donde estos grupos están ganando visibilidad, gracias al clima de permisividad alentado por algunas políticas nacionales, particularmente en materia de vivienda y control de precios del alquiler.

Aunque el número de asistentes ha sido discreto, la visibilidad de los símbolos comunistas y los mensajes contra propietarios, promotoras y agencias inmobiliarias ha sido la nota dominante. Se ha podido escuchar lemas como “No más casas vacías, no más especulación” o “La vivienda no es un lujo, es un derecho”, acompañados de gritos contra “los ricos” y “los fondos buitre”.

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