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Los cántabros pierden poder adquisitivo: los salarios caen y el coste de vida se dispara

El salario mínimo no compensa el deterioro del poder adquisitivo | Mientras el Gobierno presume de haber elevado el SMI un 54 % desde 2019, el salario real ha caído un 6,5 % entre 2020 y 2024, dejando a millones de trabajadores atrapados

Varias personas caminando por una de las calles de Santander. / Alerta / Archivo
Varias personas caminando por una de las calles de Santander. / Alerta / Archivo

El poder adquisitivo de los ciudadanos españoles se ha visto gravemente erosionado en los últimos años. Aunque el Gobierno presume del aumento significativo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), esta medida no ha venido acompañada de una mejora real en las condiciones económicas de los trabajadores.

Mientras tanto, los precios de bienes esenciales como la vivienda, los alimentos y la energía han subido sin freno, debilitando la capacidad de compra de millones de personas. La situación es especialmente crítica para las clases trabajadoras y los jóvenes, que afrontan un futuro con menos estabilidad, menos garantías y más obstáculos para alcanzar una vida independiente.

SMI al alza, salario real a la baja

Desde 2019, el SMI ha crecido un 54%, pasando de 735,9 euros a los 1.134 euros previstos para 2025. Sin embargo, este dato esconde una realidad mucho menos optimista.

Según el Banco de España, entre 2020 y 2024 el salario real —ajustado a la inflación— ha caído un 6,5%, mientras que la inflación acumulada supera el 17%. En cambio, los salarios han crecido solo un 10%. El resultado: menos poder adquisitivo y más dificultades para llegar a fin de mes.

El economista Daniel Lacalle lo resume así: «Subir el SMI sin crecimiento económico real ni mejoras en productividad genera un empobrecimiento silencioso y un aumento del desempleo encubierto».

El espejismo del salario medio

El salario medio en España ronda los 28.000 euros brutos anuales, según el INE. Pero esta cifra resulta engañosa. El 60% de los trabajadores gana menos de 24.000 euros, y más del 30% no supera los 18.000.

Esto se debe a que unos pocos salarios muy altos distorsionan la media. La mediana salarial, que divide a la población en dos mitades, ofrece una imagen más fiel de la realidad: la mayoría cobra bastante menos de lo que se dice.

El coste de vivir en España

La vivienda se ha convertido en el principal enemigo del bolsillo. En ciudades como Madrid o Barcelona, el alquiler medio supera los 1.200 euros mensuales, obligando a muchas personas a dedicar más del 50% de su sueldo a pagar su casa.

Quienes cobran el SMI o tienen ingresos por debajo de 1.500 euros están en una situación límite. Además, productos básicos como la leche, el aceite, la carne o los huevos han subido entre un 30% y un 65% desde 2021. La energía, tanto la electricidad como los combustibles, ha disparado aún más la inflación, afectando directamente a hogares y empresas.

España y Europa: una comparación dolorosa

En el contexto europeo, España se queda atrás. Mientras en Alemania el salario medio bruto supera los 45.000 euros, y en Países Bajos los 43.000, en España no llega a 30.000. Y sin embargo, el coste de vida en las grandes ciudades españolas ya está a la altura de muchas capitales europeas.

También el SMI español palidece frente al de otros países:

  • Francia: más de 1.750 €

  • Alemania: 2.100 €

  • Países Bajos: 2.150 €

  • España: 1.134 €

El desfase es evidente: salarios bajos y precios altos.

La clase media se diluye

El desajuste entre ingresos y precios está haciendo desaparecer a la clase media. Muchas familias que antes vivían con cierta tranquilidad ahora tienen dificultades para cubrir gastos básicos: vivienda, alimentación, suministros, educación…

Más del 12% de los trabajadores españoles está en riesgo de pobreza, pese a tener empleo a jornada completa, según Eurostat. El fenómeno del "trabajador pobre" ya no es una excepción, sino una realidad habitual en sectores como la hostelería, el comercio o los cuidados.

La juventud: atrapada y sin futuro

Los jóvenes son, sin duda, uno de los grupos más castigados. El paro juvenil supera el 28%, y la mayoría de contratos son temporales o a tiempo parcial. Muchos jóvenes, incluso con estudios universitarios y formación adicional, no consiguen un trabajo estable ni una vivienda propia.

La edad media de emancipación ya supera los 29 años, una de las más altas de Europa. Cada vez es más común ver a jóvenes atrapados entre la frustración y la incertidumbre, sin poder formar una familia ni construir un proyecto de vida.

Un sistema fiscal asfixiante

España presenta una de las cargas fiscales sobre el trabajo más elevadas de Europa. Las rentas medias soportan un peso impositivo que desincentiva la contratación y alimenta la economía sumergida.

Además, la baja productividad sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras otras economías avanzan en innovación, digitalización y reindustrialización, España sigue dependiendo de sectores de bajo valor añadido, como el turismo de bajo coste o los servicios poco cualificados. Sin productividad, no es posible subir salarios de forma sostenible.

Gobierno y patronal: visiones enfrentadas

La CEOE, la principal organización empresarial, advierte que aumentar el SMI sin tener en cuenta la situación real de las empresas, especialmente las pymes, puede provocar despidos y deslocalización.

El Gobierno, en cambio, insiste en que los aumentos salariales son necesarios para avanzar hacia una mayor justicia social. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha anunciado que el SMI alcanzará los 1.200 euros en 2026, junto con reformas fiscales para mejorar la recaudación.

El Banco de España, sin embargo, pide diálogo y moderación, advirtiendo de que medidas unilaterales podrían frenar la creación de empleo y agravar los desequilibrios económicos.

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