Amenazas y machete en Vega de Pas: el episodio que marcó el pasado oculto de Leire Díez
La exdirectiva de Correos y figura del entorno del PSOE arrastra una trayectoria marcada por denuncias, enchufes y una red de contactos en el aparato del Estado
El nombre de Leire Díez Castro ha irrumpido con fuerza en la actualidad política y judicial. Señalada por participar en maniobras para desacreditar a mandos de la Guardia Civil —según audios difundidos por El Confidencial—, su historial está marcado por episodios de conflictos personales, vínculos políticos privilegiados y una ascendente carrera en el sector público desde que el PSOE alcanzara el poder en 2018.
Pasado turbulento en Cantabria: denuncias por amenazas con machete
Uno de los antecedentes más desconocidos pero significativos en el perfil de Díez se remonta a 2009, cuando varios vecinos de Vega de Pas (Cantabria) —localidad de apenas 800 habitantes— la denunciaron ante la Guardia Civil por amenazas e insultos, según recoge Vozpóuli. En la denuncia, también se implicaba a su esposo.
Según consta en el parte, la entonces secretaria general del PSOE local habría empuñado un machete de grandes dimensiones, presuntamente al grito de “si nos denunciáis, os mataremos”, además de proferir insultos como “puta” o “hija de puta”. Finalmente, el Juzgado de Instrucción nº 1 de Medio Cudeyo absolvió a los acusados por falta de pruebas, y el PSOE respaldó a Díez defendiendo que “no se puede acusar tan gravemente sin pruebas”.
Ascenso político: de ENUSA a Correos, pasando por Ferraz y la SEPI
Tras ese episodio, su carrera pública se relanza tras la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa. Díez fue nombrada jefa de prensa de ENUSA, empresa pública del sector energético. Posteriormente pasó brevemente por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), y finalmente recaló en la dirección de Relaciones Institucionales de Correos.
Detrás de estos nombramientos, diversas fuentes coinciden en señalar el papel de Santos Cerdán, actual secretario de Organización del PSOE, como valedor clave de su promoción profesional. En este periodo, Díez se convirtió en figura habitual en los entornos de Ferraz, aunque sin ocupar cargos orgánicos formales.
Trama UCO: grabaciones, reuniones y presunta presión a mandos judiciales
La actual controversia se centra en su implicación en un plan para recabar información sensible sobre mandos de la UCO, especialmente sobre el teniente coronel Antonio Balas, que lidera investigaciones relacionadas con casos que afectan al PSOE.
En una serie de grabaciones difundidas por El Confidencial, Leire Díez participa en reuniones con los empresarios Javier Pérez Dolset y Alejandro Hamlyn, ambos investigados judicialmente. En esas conversaciones, se menciona una “lista negra” de objetivos, que incluiría también al fiscal anticorrupción José Grinda. Pérez Dolset señala incluso a Pedro Sánchez y Cerdán como los verdaderos impulsores de la estrategia.
Díez habría ofrecido a mandos intermedios de la Guardia Civil protección judicial a cambio de información con la que “invalidar” causas judiciales contra el PSOE. También se ha difundido que intentó reunirse con el comandante Rubén Villalba, investigado en el caso Koldo, para intercambiar favores por datos comprometedores.
La reacción del PSOE: distancia pública, vínculos privados
El PSOE, a través de su dirección nacional, ha asegurado que Leire Díez no ostenta actualmente ningún cargo en el partido y que “actuó por su cuenta”. Sin embargo, el hecho de que fuera designada en múltiples cargos públicos bajo gobiernos socialistas, y de que los audios la vinculen directamente con la estructura de Ferraz, plantea dudas sobre su verdadero rol.
Díez, por su parte, ha declarado que no actuó con ánimo delictivo y que su investigación tenía “fines periodísticos”: estaba preparando, según afirma, un libro sobre la presunta existencia de una nueva “policía patriótica”.
Un perfil con luces y sombras
Más allá del escándalo actual, Leire Díez representa un fenómeno recurrente en la administración pública española: figuras vinculadas a estructuras partidistas que acceden a puestos clave sin haber sido sometidas a controles de transparencia o méritos públicos visibles.
El devenir judicial de este caso, sumado al impacto político creciente en el Gobierno y el PSOE, marcará el futuro de Díez, pero también pondrá en cuestión el modelo de promoción interna, control institucional y separación de poderes en la esfera pública española.