Denuncian la pasividad de la directora ante el caso de acoso en el IES Torres Quevedo
Una ex alumna del Torres Quevedo denuncia la falta de acción de la directora ante un caso de acoso escolar I En la manifestación frente al instituto, algunos de los padres concentrados pedían la dimisión de la directora
Lola, una ex alumna del Centro Educativo Leonardo Torres Quevedo en Santander, ha decidido hacer pública su denuncia sobre los comportamientos inadecuados por parte de la dirección del centro frente a un caso reciente de acoso escolar.
En un video divulgado a través de las redes sociales, Lola expresa su preocupación por la actitud tomada por los responsables del instituto, que, según su versión, no tomaron las medidas necesarias para abordar adecuadamente los problemas que afectan a algunos de los estudiantes.
En su intervención, Lola recuerda que el incidente no es el primero de este tipo. «No es la primera vez que el centro ha tenido episodios como este», afirmó en su denuncia, refiriéndose a un caso en el que un alumno del centro fue objeto de agresión por parte de otros compañeros.
Justificaciones sin sentido
La dirección del centro, según Lola, ha intentado justificar la agresión afirmando que los agresores eran amigos de la víctima, lo que, en su opinión, minimiza la gravedad de lo ocurrido. «Lo único que sé es que el centro está diciendo eso», puntualizó Lola, dejando claro que considera que el problema ha sido ignorado de forma sistemática por la administración educativa.
Además, Lola señala que un grupo de estudiantes del Torres Quevedo formó un colectivo para manifestarse en apoyo de la víctima y exigir que se tomen medidas correctivas. «Crearon un grupo en WhatsApp con el fin de organizar una sentada y mostrar que la víctima no debe ser quien se vaya del centro, sino los agresores», explicó.
Asimismo, anunció que los estudiantes están organizando una huelga el día siguiente a la salida del instituto para visibilizar el problema y exigir justicia.
En cuanto a la respuesta de la dirección del centro, Lola asegura que se convocó a los delegados de bachillerato a una reunión, en la cual se les pidió que calmaran la situación y evitaran que el problema se hiciera más visible.
«Les pidieron que trataran de calmar las aguas y, al menos, silenciar el tema», relató Lola, subrayando que la actitud de la dirección ha sido claramente evasiva en lugar de proactiva.
Falta de empatía. Por otro lado, Lola también compartió su experiencia personal en relación con otro caso de acoso que ella misma presenció durante su tiempo como alumna del centro. «El año pasado vi a una niña sola en el recreo durante varios días, y mis amigas y yo fuimos a alertar a la dirección. La respuesta fue que eran ‘problemas de niños’», recordó.
Este episodio, según Lola, refleja la falta de empatía de la dirección del centro ante situaciones de maltrato y acoso que afectan a los estudiantes.
Lola también expresó su sorpresa al enterarse de que el vídeo que documenta la agresión de la víctima fuera grabado, dado que en el centro están prohibidos los teléfonos móviles. «Cuando estaba en bachillerato, no podíamos estar en los pasillos ni en las aulas con el teléfono.
De hecho, podíamos ser sancionados si lo hacíamos», comentó. Este hecho, según Lola, revela la falta de control por parte de la dirección del centro, que no ha logrado prevenir ni gestionar adecuadamente lo que ocurre en su interior.
En su denuncia, Lola también apuntó que la gestión de la dirección del centro ha sido deficiente. Aunque no quiso revelar nombres específicos, subrayó que dentro del instituto hay muchos problemas que no son atendidos correctamente.
«Sé que dentro de este centro hay muchas cosas que no se dicen, pero yo no me atrevo a dar nombres», declaró. Por último, Lola hace un llamado a la justicia para que el caso no quede en el olvido.
«Espero que esto se haga visible y que no se ignore lo que ha sucedido. No soy buena hablando frente a una cámara, pero siento que no puedo quedarme callada», concluyó.
La directiva del centro guarda silencio
Este viernes, una multitudinaria concentración se llevó a cabo a las puertas del Instituto Torres Quevedo de Santander, en la que alumnos, padres y familiares expresaron su apoyo al menor agredido por varios compañeros de clase, quien sufre una discapacidad motora.
Los manifestantes también aprovecharon la ocasión para manifestar su descontento con la dirección del centro educativo, pidiendo la expulsión definitiva de los estudiantes responsables de la agresión.
La protesta se inició después de que los agresores fueran suspendidos por cinco días, pero a su regreso, continuaron compartiendo aulas con la víctima, lo que ha generado una creciente indignación entre los padres y alumnos.
Durante la manifestación, se escucharon fuertes peticiones de dimisión dirigida a la directiva del centro educativo, quienes no se han pronunciado públicamente sobre los hechos.El menor agredido y su familia estuvieron presentes en la concentración, donde agradecieron las muestras de solidaridad.
El apoyo se materializó en aplausos, gritos de ánimo y la exclamación de palabras de aliento como «valiente» y «campeón». A pesar de los momentos de tensión, los familiares del alumno pidieron calma en varias ocasiones, especialmente cuando algunos manifestantes sugirieron ingresar al edificio del centro.
Este intento de acceso fue impedido por la presencia de agentes de la Policía Nacional, que se apostaron a las puertas del instituto para evitar altercados.
La policía, que estuvo visible durante la jornada, fue crucial para contener la tensión en la concentración, la cual se trasladó a la carretera situada frente al centro educativo. Sin embargo, la intervención de los manifestantes más pacíficos logró apaciguar la situación y se evitó que la protesta derivara en actos de violencia.


