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Este pueblo de Cantabria tiene solo 4 habitantes… y uno de los paisajes más bonitos de España

Solo cuatro personas viven aquí. Y sin embargo, muchos dicen que es uno de los pueblos más bonitos de Cantabria. Rodeado de montañas, historia y una espiritualidad tranquila, Loma Somera es un viaje al alma rural

Uno de los rincones del pueblo. / A.S.P
Uno de los rincones del pueblo. / A.S.P

Entre montes salpicados de robles centenarios y vistas que regalan serenidad, se alza Loma Somera, una aldea cántabra que parece detenida en el tiempo. Con apenas cuatro habitantes censados, su calle Mayor empedrada y sus fuentes centenarias invitan al viajero a desconectar del ruido y reconectar con la paz de la naturaleza.

Un pueblo con alma

Loma Somera pertenece al valle de Valderredible, una de las comarcas más ricas en patrimonio natural y cultural de Cantabria. Situado a 930 metros de altitud y a apenas 26 kilómetros de Polientes, su capital, este pequeño núcleo rural se aferra a la vida gracias a la memoria y al esfuerzo de quienes aún lo habitan —o lo visitan con frecuencia—, como el doctor Fidel Fernández, natural del pueblo.

Él mismo asegura que Loma es "uno de los pueblos más bonitos de Valderredible", y no le faltan argumentos. Casas de piedra restauradas, cables enterrados, pilones tradicionales y una armonía perfecta entre lo privado y lo común hacen de este lugar un ejemplo de equilibrio sostenible.

Historia viva entre piedra y naturaleza

Recorrer Loma Somera es pasear por una estructura medieval cuidadosamente conservada. Desde la fuente con fecha de 1918 hasta la iglesia de San Miguel, el visitante encuentra rincones de encanto puro: pilas bautismales, antiguas fraguas, casas de madera y el rumor constante del agua. Cada piedra parece contar una historia, y cada esquina guarda el eco de tiempos en los que el pueblo llegó a albergar hasta 60 habitantes.

Uno de los símbolos más queridos por los lugareños es La Piruta, un roble milenario que se erige como testigo silencioso del paso de los siglos. Este árbol sagrado no solo es un hito natural, sino también emocional: forma parte del imaginario colectivo del valle.

Un entorno de leyenda

A los pies del monte Bigüerzo, y no muy lejos de Loma, se encuentran cementerios rupestres y tumbas antropomorfas que hablan de la riqueza histórica de la zona. Las ruinas de un monasterio medieval, las vistas sobre el pantano de Reinosa y la presencia cercana de fauna como el oso pardo cantábrico, hacen de este lugar un enclave ideal para el senderismo, la meditación o la simple contemplación.

Además, muy cerca están otros pueblos como Arroyuelos o San Martín de Elines, joyas del arte rupestre y el románico en Cantabria, que completan una ruta cultural inigualable.

Un destino para las estaciones más bellas

Aunque Loma Somera es accesible todo el año, quienes la conocen bien recomiendan visitarla en primavera o otoño. Los más románticos prefieren el invierno, cuando la nieve cuelga de los árboles y el silencio se vuelve aún más profundo.

Aquí, el tiempo no corre, se desliza. Y aunque solo cuatro personas figuren en el censo, muchos más regresan al pueblo movidos por la nostalgia y el amor a su tierra. Porque hay lugares que, una vez pisados, se quedan para siempre en la memoria.

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