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ALERTA El Diario de Cantabria

PANTANO DE EBRO

Setenta y cinco años después. Un puente para unir dos pueblos

Es lo que reivindican los habitantes de las localidades de Arroyo y Arija, descendientes de los afectados en su día por la construcción del embalse que tuvieron que migrar hacia otras localidades de Burgos o Avilés tras el llenado del pantano del Ebro que sepultó cerca de 400 viviendas

Plano General de 1918 del Proyecto del Pantano del Ebro en Reinosa.
Plano General de 1918 del Proyecto del Pantano del Ebro en Reinosa.
Setenta y cinco años después. Un puente para unir dos pueblos

Las localidades de Arroyo (Cantabria) y Arija (Burgos), ambas «supervivientes» de la creación hace 75 años del pantano del Ebro, celebraron ayer sábado la efeméride reivindicando la reconstrucción de un puente que vuelva a unir estos dos pueblos con la otra orilla del embalse.

Las localidades situadas en el embalse cabecera del río Ebro, la cántabra Arroyo y la burgalesa Arija, conmemoraron ayer sábado el 75 aniversario de la construcción de este pantano, que comenzó a levantarse en 1927, con la reclamación principal de que el Estado levante de nuevo el puente Noguerol, que colapsó en 1952 cuando apenas llevaba mes y medio en pie.

En 1947, el comienzo del llenado del Pantano del Ebro provocó la desaparición de unas 400 viviendas, la reubicación de cerca de 900 habitantes y la desaparición de cuatro pueblos, quedando afectados un total de 28 municipios.

Ese movimiento migratorio llevó a cerca de 5.000 personas a instalarse en Avilés, según señala el Ayuntamiento de este municipio.

Restos de un puente que atraviesa el pantano del Ebro ayer visto desde la vertiente campurriana. / r. zubelzu
Restos de un puente que atraviesa el pantano del Ebro ayer visto desde la vertiente campurriana. / r. zubelzu

El 70 % de la totalidad del embalse se encuentra dentro de Cantabria. 

Con una altura máxima de 34 m, y una extensión de 6253 ha, es capaz de albergar 541 hm³. Su construcción supuso cambios climáticos en la zona, con nieblas frecuentes durante el invierno. Desde él se regulan las aguas de toda la cuenca de río Ebro y su almacenamiento de agua es vital para los regadíos de La Rioja, Navarra y Aragón.

De hecho, el documental «Arijanos. El agua no consiguió cubrir su historia», realizado por el asturiano Isaac Bazán en 2005, estima que entre el 20 y el 30 por ciento de la población actual de Avilés (más de 26.000 habitantes) tiene sus orígenes en las tierras que hoy ocupa el pantano del Ebro. La economía de toda la ribera del emablse, así como la de las familias de la zona, quedó condicionada por una obra cuyas compensaciones no fueron lo suficientemente satisfactorias para los afectados por su realización, como explicaba ayer el secretario de la Comisión Campurriana para la Historia del Pantano del Ebro, Rafael Andrés. Ahora, los habitantes de  Arija y Arroyo piden una vía de conexión a La Población de Yuso, situada en Cantabria a través del pantano mediante un puente.

Los actos conmemorativos que tuvieron lugar ayer sábado fueron sido organizados por la Comisión, que fue constituida con el objetivo de recordar y homenajear a los afectados por la construcción del embalse, así como a los ya fallecidos  que trabajaron en la misma. Los actos arrancaron a las 11.00 horas en la localidad de Arroyo, con la colocación de un ramo de flores con sonido de trompeta en memoria de los fallecidos que trabajaron en la construcción del embalse, ha explicado Andrés. Después de inaugurarse la exposición etnográfica «El Pajar de Proaño», de Luis Ángel Moreno, frente al campo de fútbol, han tomado la palabra los afectados por el ‘pantanoque’ y han trasladado sus reivindicaciones. Una comida campestre, a base de ollas ferroviarias, ha servido para coger fuerzas para la actuación musical del grupo de folclore Avejales; la apertura de la exposición fotográfica sobre el pantano, que, ubicada en el Potro Almacén, frente al Ayuntamiento, recoge imágenes aéreas de cómo era el territorio previo al llenado del embalse; y el estreno de la obra de teatro «Nos echan de casa», del autor local Jesús Fernández Navamuel.

El embalse del Ebro fue inaugurado en 1952 tras ejecutarse la idea que tuvo el ingeniero Manuel Lorenzo Pardo en 1916 de crear esta infraestructura para regular la cuenca del Ebro, aunque no fue hasta 1926 cuando el propio Lorenzo Pardo fundó el primer organismo de gestión hidráulica del mundo: la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Este pantano regula la cabecera de la cuenca del río y sirve a todo el eje, tanto del propio caudal circulante del tramo alto y medio del Ebro como de los caudales que se derivan al canal imperial de aragón, al de Lodosa y al de Tauste.

Setenta y cinco años después. Un puente para unir dos pueblos
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