Este pueblo cántabro de 100 personas es el favorito de Nicole Kidman
El norte de España es una sinfonía natural donde las montañas rozan el cielo, los bosques milenarios cobijan ríos cristalinos y los pueblos parecen detenidos en el tiempo. En esta armonía paisajística se encuentra Las Fraguas , una pequeña localidad de Cantabria con poco más de 100 habitantes que, a pesar de su tamaño, ha logrado dejar una huella indeleble en la historia del cine gracias a su participación estelar en una de las películas más icónicas del cine español: Los Otros.
Corría el año 2001 cuando Alejandro Amenábar eligió Las Fraguas como uno de los principales escenarios para el rodaje de su thriller psicológico protagonizado por Nicole Kidman. El filme, que recaudó más de 210 millones de dólares y obtuvo ocho Premios Goya, no solo catapultó aún más la carrera de la actriz australiana, sino que también colocó a este pequeño rincón de Cantabria en el mapa internacional.
Un rodaje entre la niebla y el encanto rural
Durante semanas, el equipo de Los Otros convivió con los habitantes de Las Fraguas, una experiencia que, según diversas fuentes, marcó profundamente a Nicole Kidman. La actriz quedó prendada del paisaje bucólico, los verdes prados, la tranquilidad absoluta y la imponente presencia del Palacio de los Hornillos, el edificio que en la ficción funcionó como el hogar del personaje que interpretaba: Grace Stewart.
Este rodaje no solo atrajo los focos de la industria, sino que también reactivó la economía local, que vivió una efervescencia cultural y turística. Desde entonces, muchos visitantes han llegado al lugar buscando revivir las atmósferas del filme o simplemente contemplar el lugar donde una estrella de Hollywood se enamoró del paisaje español.
El Palacio de los Hornillos: nobleza y misterio entre jardines centenarios
El gran protagonista arquitectónico de Las Fraguas es sin duda el Palacio de los Hornillos, una joya inspirada en la arquitectura rural inglesa y diseñada por el arquitecto británico Ralph Selden Wornum. Su construcción se llevó a cabo entre 1897 y 1904, y fue la residencia de la XII Marquesa de Cilleruelo, además de servir como casa de verano para el rey Alfonso XIII, lo que le otorga un lugar destacado en la historia de la nobleza española.
El palacio está rodeado por 60 hectáreas de jardines centenarios y bosque atlántico, lo que le proporciona un halo de misterio y grandeza que encajó a la perfección con la estética gótica de Los Otros. Aunque hoy en día se trata de una propiedad privada, en ocasiones abre sus puertas para la celebración de eventos exclusivos, lo que mantiene viva la leyenda de este enclave tan especial.
Una iglesia sorprendente: el “Partenón cántabro”
Otro de los tesoros arquitectónicos de Las Fraguas es la Iglesia de San Jorge, un templo que rompe completamente con la estética rural típica del norte de España. De estilo neoclásico, esta iglesia fue construida a finales del siglo XIX y su diseño se inspira directamente en los templos de la Grecia clásica. Por ello, es conocida popularmente como “el Partenón cántabro”, debido a sus columnas corintias y su imponente fachada de corte heleno.
La iglesia es un verdadero imán para los amantes de la arquitectura, y resulta especialmente llamativa para quienes no esperan encontrar un edificio de estas características en una aldea tan pequeña. Es otro ejemplo del rico y diverso patrimonio cultural de Cantabria.
Un destino turístico en auge
Desde el estreno de Los Otros, Las Fraguas ha experimentado un modesto pero sostenido crecimiento como destino turístico. El interés en la villa se ve impulsado tanto por su conexión cinematográfica como por su valor paisajístico y patrimonial. En plena era del turismo de experiencias, los visitantes buscan mucho más que playas o grandes ciudades: quieren descubrir enclaves con alma, historia y autenticidad.
Y en este contexto, Cantabria ha sabido posicionarse como un territorio ideal para el viajero que busca lo diferente. Desde el fenómeno de Nicole Kidman hasta su vinculación con la realeza española, pasando por su sorprendente arquitectura, Las Fraguas se ha convertido en un ejemplo del equilibrio entre tradición y proyección global.