01.12.2022 |
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SINFIN 34 - 32 BENIDORM

El Sinfín ya tiene cinco

El equipo santanderino se quedó con los dos puntos puestos en juego contra el Benidorm con una enorme actuación de Nico Bono, que terminó con 16 goles, ocho en cada periodo

Alberto Pla, ejecutando un lanzamiento. / DIEGO GÓMEZ
Alberto Pla, ejecutando un lanzamiento. / DIEGO GÓMEZ
El Sinfín ya tiene cinco

Había quien pensaba que el Sinfín no iba a llegar ni a seis puntos esta temporada, pero ya tiene cinco. Ayer ganó incluso con más solvencia de la que dice el marcador a un Benidorm que, aún así, afrontó los últimos veinte segundos de partido con aspiraciones de sacar algo positivo. Sin embargo, Garabaya pidió tiempo muerto para que se jugara el último balón Nico Bono, que ayer se ganó el título de don en Asobal marcándose un partido al alcance de muy pocos que culminó con 16 goles, casi la mitad de los que anotó su equipo. Una auténtica barbaridad.

Ambos equipos salieron a jugar con diferentes defensas. El Benidorm se presentó con una especialmente abierta que pretendía condicionar la circulación de balón del conjunto cántabro y éste con un adelantado al que puso rostro Alberto Pla que buscaba más de lo mismo. No se puede decir que ninguna de las dos apuestas saliera bien porque si algo hubo durante el primer tiempo fueron goles. Se produjo un rápido intercambio que envió al descanso a ambos conjuntos con 18-17 en el marcador. Es decir, con proyecciones que les acercaba más a los cuarenta que a los treinta y cinco goles. Era difícil saber a quién beneficiaba semejante sangría.

El equipo alicantino, que presume de manejar diferentes variables tácticas, quiso atacar con uno más y eso conlleva jugársela. Lo hizo sin portero y eso tiene sus riesgos. Hay que pagar peaje. Y comenzó pagándolo caro porque comenzó el Sinfín marcando tres goles a portería vacía y desde su propio campo e incluso su propia área, pero también es cierto que falló los cinco siguientes. No se cobró el equipo de Garabaya todo lo que se pudo haber cobrado.

El primero de ellos fue obra de Mohamed Ali. Los porteros estuvieron poco acertados en los primeros treinta minutos, lo que favoreció el intercambio de golpes por parte de ambos. De hecho, las tres intervenciones con las que llegó el egipcio al descanso fueron prácticamente en una misma jugada. Y fue una jugada que pudo cambiar el desarrollo del encuentro. Abortó tres lanzamientos consecutivos y, tras el último, marcó gol desde su propia portería. Fue un gol importante, psicológico, porque era la primera vez que su equipo se ponía por delante (6-5).

El Benidorm había comenzado más atinado en ataque liderado por un Calle que anotó cuatro de los primeros seis goles de su equipo. Encontró el camino y penetró con facilidad para perforar una y otra vez la portería cántabra. Fue así como logró el bando visitante una primera renta de dos goles (3-5) que, aún así, fue respondida de manera brillante por los hombres de Garabaya. Lo hicieron con un parcial de 6-1 que pasó a reflejar en el marcador un 9-6 que confirmó que el partido había cambiado.

El ritmo anotador del Sinfín lo llevaba un tremendo Nico Bono, que se fue a descansar ya con ocho goles, con algunas acciones espectaculares y sin más fallo que el gol que intentó de campo propio tras robar. Se aprovechó el bando local de las constantes pérdidas en las que cayó un Benidorm que, aún así, se aferró al encuentro y aceptó el intercambio.

No movió Garabaya demasiado su banquillo. Sólo Monzón dio algunos instantes de descanso a Pla y Óscar García a Zungri, pero poco más. Confía el entrenador en la gasolina de sus hombres más importantes porque incluso tardó en meter en la rotación a Perbela, ya que no lo hizo hasta el segundo tiempo. Muñiz sólo entró cuando expulsaron a Basualdo, que, junto a Leo Alonso, que sigue mostrando un porcentaje de acierto en ataque espectacular, responde bien. La primera línea del Sinfín encontró a Lon con frecuencia pero éste tardó más de veinte minutos en marcar. Antes se había chocado dos veces con el portero y una con el palo, pero también provocó dos penaltis. Todos producen en este Sinfín. No puede ser de otra manera.

En cuatro minutos del segundo tiempo, Fernando Latorre ya tuvo que pedir tiempo muerto. Porque el Sinfín se había puesto otra vez a tres goles (22-19), algo que no sucedía desde el 9-6. Comenzó marcando el equipo alicantino pero, a partir de ahí, se encontró con un parcial de 4-1 que el técnico visitante quiso cortar. Tan bien se sintió el equipo santanderino sobre la pista que incluso frenó a Mohamed Ali cuando, tras una parada, de nuevo tuvo opción de marcar a portería vacía. Había fallado los dos anteriores y prefirió Garabaya que su equipo jugara en estático.

Al tiempo muerto le siguió la primera de las tres exclusiones que sufrió Basualdo en 23 minutos y que le impidieron jugar los siete últimos. Eso favoreció que el Benidorm respondiera con un parcial de 0-3 que volvió a igualar la contienda (22-22), pero a éste respondieron los hombres de negro con otro de 3-0 jugando también con uno más. Pareció avanzar a rachas el partido pero a la segunda exclusión de Basualdo respondieron bien los suyos solventando ese par de minutos en inferioridad con un empate a dos que, seguido de dos grandes acciones de Lon, concedió la máxima ventaja a los hombres de Garabaya (30-25).

Ya tenía el Blendio Sinfín una buena renta a administrar, lo cual supo hacer sacando máximo partido del paso al frente que dio en defensa tras el paso por vestuarios. El Benidorm logró entrar a los últimos dos minutos de encuentro sólo dos abajo (33-31) pero tuvo que llegar al final en inferioridad por las protestas de su portero Roberto Rodríguez, que entendió que debió excluir a Lon por golpear un lanzamiento suyo en su cara porque así se había pitado en el área rival cuando Ali recibió su propio pelotazo. Cuestión de interpretaciones. Lo cierto es que fueron una chapuza de últimos minutos por parte de ambos, lo que venía bien al que iba por delante, que era el Sinfín.

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