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Los 'Hispanos' cierran el Europeo 2026 con su peor versión ante una Portugal implacable

Este resultado deja a España fuera del partido por el quinto puesto, que daba acceso directo al Mundial 2027, objetivo que parecía alcanzable tras la victoria ante Francia
Una de las jugadas del último partido de los ‘Hispanos’ en el Europeo. / EHFEURO
Una de las jugadas del último partido de los ‘Hispanos’ en el Europeo. / EHFEURO

La selección española masculina de balonmano se despidió del Campeonato de Europa 2026 con una contundente derrota por 27-35 ante una efectiva y ordenada selección portuguesa, en un partido en el que los hombres de Jordi Ribera ofrecieron su actuación más decepcionante del torneo. Lo hicieron en el Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca), sin opción real de competir el encuentro, cometiendo errores impropios de una selección con aspiraciones.

Tras haber mostrado su mejor versión ante Francia apenas 48 horas antes, los 'Hispanos' protagonizaron un cambio radical en su rendimiento, que los dejó fuera incluso de la posibilidad de luchar por el quinto puesto, lo que les habría asegurado el billete directo al Mundial de Alemania 2027. Pero ni el empuje del recuerdo reciente ni el objetivo en juego sirvieron para evitar una de las peores derrotas del ciclo actual.

Desde el inicio, Portugal impuso su ritmo y supo castigar cada error español. Las 17 pérdidas de balón fueron un lastre insalvable para un equipo que apenas encontró continuidad ofensiva y que, además, sufrió en defensa para contener a los hermanos Costa, verdaderos protagonistas del duelo. Francisco y Martim Costa, con 13 goles entre ambos (7 y 6 respectivamente), dinamitaron el entramado defensivo español, que se mostró frágil, impreciso y, por momentos, desorganizado.

A pesar de adelantarse en el marcador, España se vio superada tras el 2-2 inicial, y encajó un parcial de 1-6 que dejó el partido ya muy cuesta arriba. Durante un largo tramo de la primera parte, los de Ribera estuvieron seis minutos sin anotar, con dificultades para generar superioridades y sin explotar las bandas. Las intervenciones de Valério y Capdeville en la portería lusa también fueron clave, frenando cualquier intento de reacción. Al descanso, el marcador era ya de 12-16, con una selección portuguesa muy cómoda en la pista y una española incapaz de encontrar soluciones.

En la segunda mitad, la situación no mejoró. Jordi Ribera intentó rotaciones y variantes defensivas como el 5-1, pero sin éxito. El equipo no encontró la forma de reducir la desventaja, y aunque hubo un momento esperanzador con el 19-23, se desaprovechó con nuevas pérdidas y contraataques fallidos. Portugal, sin necesidad de jugar a su límite, recuperó el control y acabó cerrando el partido con un contundente parcial de 2-9 que reflejó la impotencia y desconexión del equipo español.

La derrota deja sensaciones muy negativas. España fue inferior a su nivel habitual y cayó claramente ante una selección portuguesa que, sin grandes alardes, fue mucho más eficaz y equilibrada. El contraste con el partido ante Francia es abismal, y genera dudas sobre la regularidad competitiva del grupo. Lo que parecía un resurgir frente a los campeones de Europa, ha quedado empañado por esta dura caída.

En clave de futuro, el resultado obliga a la selección a replantearse varios aspectos, desde la gestión de los partidos hasta la construcción del bloque. Hay talento, pero faltó cohesión, convicción y reacción anímica, elementos imprescindibles para competir en la élite. Además, la oportunidad perdida de acceder al Mundial por la vía directa complica el calendario y la preparación para los próximos grandes torneos.

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