El Torrelavega empata in extremis y firma otra noche de épica en el Vicente Trueba
El argentino igualó sobre la bocina un partido épico ante Recoletas Atlético Valladolid (24–24), en un Vicente Trueba que volvió a rugir con su equipo
La épica volvió a hacerse presente en el Vicente Trueba, convertido una vez más en un escenario de fe y resistencia. El Bathco BM Torrelavega salvó un punto de oro ante el Recoletas Atlético Valladolid (24–24) gracias a un gol agónico de Facundo “Fafa” Cangiani sobre la bocina, culminando una remontada imposible cuando todo parecía perdido. A falta de tres minutos, los naranjas perdían por dos; a treinta segundos, por uno y sin posesión. Pero una defensa milagrosa, una asistencia de Marcio Silva y un salto sin motor del extremo argentino evitaron la derrota y mantuvieron el invicto de los de Jacobo Cuétara en la Liga NEXUS ENERGÍA ASOBAL.
Un inicio intenso y tenso
Desde el primer minuto se notó que el choque estaba señalado como Partido de la Jornada. Ambos equipos imprimieron un ritmo altísimo, con alternancia en el marcador y defensas durísimas. En apenas tres minutos, Borja Lombilla veía la primera exclusión, pero el Bathco resistía en inferioridad. Aun así, el ataque no terminaba de fluir, con el marcador anclado en 1–1 durante más de cinco minutos.
Cuando Jurkovic se elevó para lanzar, Lucas Ribeiro le golpeó en el rostro, lo que costó la tarjeta roja directa al jugador visitante. Sin embargo, ni siquiera la superioridad permitió abrir brecha: Juan Bar, el portero argentino del Valladolid, se erigió en muro infranqueable con tres paradas consecutivas que frustraron a los torrelaveguenses.
El 2–5 favorable a los pucelanos obligó a Cuétara a detener el partido con un tiempo muerto. El técnico local intentó ajustar la defensa, pero el dominio visitante se mantuvo gracias a la eficacia de Pisonero y la solidez de su portería. Solo los destellos de Oswaldo Maestro y la garra de Prokop devolvieron algo de aire al Bathco, que se marchó al descanso con 11–14 en contra tras un primer tiempo espeso y lleno de interrupciones.
Reacción tras el descanso
La segunda mitad arrancó con otro espíritu. El Bathco endureció su defensa y Moyano abrió la cuenta local, aunque Jozinovic respondió de inmediato. Los pucelanos llegaron a tener una máxima ventaja de cuatro goles, pero ahí emergió la figura de Jakub Prokop, autor de dos dianas consecutivas que devolvieron la esperanza al Trueba.
El equipo local subió líneas, forzó pérdidas y Carlos Calle se hizo gigante bajo palos. Con el pabellón encendido, Marcio Silva igualó el marcador (16–16) y el partido se convirtió en un intercambio de golpes. Ni siquiera un penalti detenido ni el lesionado Marcio, sustituido tras un golpe de Toledo, frenaron la fe naranja.
A falta de 15 minutos, Jokin Aja completó la remontada en una acción de pívot de manual (18–17). El Trueba rugió, consciente de estar presenciando una nueva batalla de las que marcan carácter. No obstante, Recoletas reaccionó rápido y recuperó la delantera.
Un final digno de película
Con 20–21 en el marcador y menos de ocho minutos por jugar, Jacobo Cuétara pidió su último tiempo muerto. El equipo respondió con carácter: Maestro empató, Ángel Fernández replicó en defensa y Calle mantuvo al Bathco con vida con intervenciones cruciales. El duelo era una guerra de porteros, con Bar volviendo a erigirse en héroe visitante.
A tres minutos del final, Pisonero anotó el 23–24 y Herrero amplió la sensación de drama. Todo parecía decidido. El Bathco tuvo bola para recortar distancias, pero otra parada de Bar congeló al Trueba. Sin embargo, el conjunto cántabro no bajó los brazos.
Con 30 segundos en el cronómetro y posesión vallisoletana, Pisonero pidió tiempo muerto para asegurar la victoria. Pero el destino tenía otros planes. Ángel Fernández, con un robo milagroso a falta de 15 segundos, lanzó un contraataque relámpago que recogió Cangiani. El argentino, absolutamente desequilibrado, saltó, flotó y disparó con el alma. El balón besó la red justo cuando sonaba la bocina. El pabellón explotó.
El Vicente Trueba se vino abajo en una mezcla de euforia, alivio y emoción. El 24–24 final se celebró como una victoria. Los jugadores se fundieron en abrazos mientras el banquillo visitante, incrédulo, observaba cómo se escapaban dos puntos que parecían asegurados.
Invicto y con alma
Con este empate, el Bathco BM Torrelavega se mantiene invicto en la Liga ASOBAL, demostrando una vez más que su mayor fortaleza reside en su espíritu combativo y su capacidad para creer hasta el final. Un punto que, más allá de la estadística, refuerza la identidad de un grupo que jamás se rinde.
El próximo reto será el sábado 11 de octubre, cuando los naranjas visiten el Santiago Manguán para enfrentarse al Tubos Aranda Villa de Aranda, en una nueva prueba para medir el corazón del conjunto cántabro.