Exhibición en el Palau: el Barça arrolla al Mónaco y fuerza el cuarto partido
El equipo de Joan Peñarroya reaccionó a tiempo y arrasó en el segundo cuarto con un parcial de 17-0 que le dio aire en la serie frente al Mónaco
Con el Palau Blaugrana entregado, el Barça logró mantenerse con vida en la Euroliga gracias a una victoria tan necesaria como brillante ante el AS Mónaco (100-89). Los azulgranas forzaron el cuarto partido en una serie que parecía cuesta arriba, y lo hicieron con un protagonista rotundo: Willy Hernangómez, autor de un partido majestuoso que lo consagra como el salvador de su equipo en el momento más delicado de la temporada.
"Todavía no hemos hecho nada", declaró el pívot madrileño tras el choque. Pero lo cierto es que sí lo hicieron. El Barça rompió el guion y dio un golpe sobre la mesa, tanto en lo anímico como en lo táctico, con un despliegue colectivo que encontró su epicentro en el jugador que había estado más cuestionado en las últimas semanas.
Tormenta azulgrana en el segundo cuarto
El arranque fue equilibrado. El Mónaco dominó ligeramente en el primer cuarto (24-27), con buen ritmo ofensivo y una canasta final sobre la bocina de Strazel que parecía consolidar su control. Pero todo cambió en el segundo periodo. Los de Joan Peñarroya desataron un parcial de 17-0 tras el descanso entre cuartos que desarboló por completo al conjunto monegasco.
En solo cuatro minutos, el marcador se había transformado: 41-27 para un Barça que había encontrado su momento, y también su alma. Porque más allá del talento, el equipo blaugrana mostró una actitud irreprochable, sobre todo en su segunda unidad, con nombres como Brizuela, Abrines o Parra aportando puntos, defensa e intensidad.
Hernangómez, dueño de la pintura
Pero por encima de todos brilló Willy Hernangómez, quien firmó 19 puntos, 10 rebotes (7 ofensivos) y 31 de valoración, siendo un martillo pilón bajo los aros. Sin Vesely, lesionado, y con Fall en uno de sus peores partidos (apenas 7 minutos), el pívot madrileño tomó el timón del juego interior y desquició a Theis y Jaiteh con su potencia, inteligencia táctica y determinación.
Su presencia fue especialmente decisiva en el tramo final, cuando el Mónaco logró reducir la desventaja hasta los seis puntos (87-81) a poco más de cuatro minutos del final. Fue entonces cuando Kevin Punter y Jabari Parker, apagados durante buena parte del encuentro, emergieron con solvencia. Entre ambos sumaron 30 puntos que sellaron una victoria esencial.
El mensaje es claro: este Barça no se rinde. El equipo de Peñarroya ha demostrado que puede competir de tú a tú con uno de los conjuntos más físicos y sólidos de Europa. El viernes, el Palau volverá a ser una caldera con la misión de igualar la eliminatoria y forzar el deseado quinto partido en Mónaco. Con Willy enchufado, el Barça vuelve a soñar con estar en la Final Four.