España llega al Eurobasket 2025 con su equipo más joven desde el oro mundial de 2006
Sergio Scariolo afronta el reto de guiar a un grupo inexperto pero talentoso, donde el liderazgo recae en Willy Hernangómez y las promesas de 19 años Sergio De Larrea y Mario Saint-Supery
La selección española de baloncesto llega al Eurobasket 2025 con una mezcla de ilusión, incertidumbre y ambición renovada. Lo hace con un dato que marca la pauta: 26,0 años de media, el equipo más joven desde que en 2006 España se coronara campeona del mundo en Saitama con apenas 25,2. Casi dos décadas después, el baloncesto nacional afronta un nuevo ciclo en el que la juventud no es solo un dato estadístico, sino el reflejo de un relevo generacional obligado por las circunstancias.
La baja de Alberto Díaz, que iba a ser el jugador más veterano de la plantilla, terminó de rebajar la media de edad, dejando a Willy Hernangómez como líder indiscutible del vestuario y único internacional que supera el centenar de partidos con la selección. Su figura se convierte en el gran sostén de un grupo donde hasta cinco jugadores debutarán en un gran torneo continental: Sergio De Larrea, Mario Saint-Supery, Josep Puerto, Santi Yusta y Yankuba Sima.
Una juventud que no entiende de miedo
Lejos de lo que pudiera parecer, la inexperiencia no se ha traducido en falta de carácter. Al contrario: en cada amistoso, el equipo ha mostrado la competitividad que define el ADN de “La Familia”. Contra rivales del máximo nivel como Francia y Alemania, la selección ha dejado claro que, pese a los tropiezos, compite hasta el final y siempre encuentra maneras de volver al partido.
El ejemplo más reciente llegó este miércoles en Madrid, donde España cayó por 105-106 ante Alemania en un amistoso que tuvo muy poco de tal. Fue una auténtica batalla, con expulsiones, piques y un ambiente de gran intensidad. Los campeones del mundo necesitaron de una última penetración de Dennis Schroder a ocho segundos del final para imponerse en la prórroga.
Aun así, España dejó motivos para la esperanza. Darío Brizuela, autor de 22 puntos, se erigió en el líder ofensivo. Su capacidad de desborde y su acierto exterior fueron determinantes para mantener a la selección en la pelea. También destacó Sergio De Larrea, que con solo 19 años asumió el timón del equipo con una madurez impropia de su edad, acompañado por el descaro de Álvaro Cárdenas, otro debutante que dejó destellos de calidad. Santi Aldama, que volvía tras molestias, sumó minutos importantes para recuperar ritmo.
Escasez de bases y defensa como salvavidas
El gran problema de esta selección está en el puesto de base. Con Alberto Díaz fuera y Saint-Supery tocado, España afronta el torneo con pocos recursos en la dirección. De Larrea se ha visto obligado a dar un paso al frente, apoyado por la irrupción de Cárdenas y Langarita. Una circunstancia que preocupa, pero que también ofrece la oportunidad de ver crecer a una generación llamada a liderar el futuro.
En defensa, en cambio, el equipo ha encontrado su gran fortaleza. Contra Alemania, la zona 3-2 desplegada en el tercer cuarto descolocó a los germanos y permitió a España volver al partido tras ir diez puntos abajo. La intensidad defensiva, unida a la capacidad de rebote de Willy y Pradilla, es la base sobre la que Scariolo quiere edificar esta nueva etapa.
Una despedida con homenaje y un futuro abierto
El duelo frente a Alemania en Madrid también tuvo un marcado carácter emotivo. Fue el último partido de Sergio Scariolo como seleccionador en España, tras una etapa histórica en la que conquistó medallas, títulos y consolidó a España como potencia mundial. El Movistar Arena le rindió un homenaje especial, así como a Sergio Llull, último superviviente del oro en el Eurobasket 2009, que recibió el cariño del público tras anunciar su adiós a la selección.
Con estas emociones a flor de piel, España se desplaza ahora a Colonia, donde volverá a medirse a Alemania en el último amistoso antes de debutar en el Eurobasket frente a Georgia el jueves 28 de agosto. El reto es mayúsculo: competir sin los referentes de la generación dorada, pero con la energía y el talento de una hornada de jóvenes que quieren escribir su propia historia.
En definitiva, la selección española llega a la gran cita con una media de edad histórica, muchas incógnitas y la misma fe de siempre. No será el equipo más experimentado, pero sí uno de los más ilusionantes. Y como bien se ha visto en los amistosos, cuando España pisa la pista, nunca deja de competir.