Los rebeldes sirios anuncian la caída de Damasco y el fin del régimen de Bashar al Asad
En un giro dramático en la guerra civil siria, los rebeldes islamistas liderados por Hayat Tahrir al Sham (HTS) han declarado este domingo la caída de Damasco y el colapso del régimen de Bashar al Asad, marcando el fin de más de cinco décadas de control por parte de la familia Asad. Este evento histórico ha sido confirmado por el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) y amplificado por imágenes y declaraciones desde la capital siria.
Damasco en manos rebeldes
El líder de HTS, Abú Mohamed al Golani, anunció que Damasco es ahora una ciudad libre del "tirano" Bashar al Asad. La ofensiva relámpago que culminó con la captura de la capital comenzó apenas hace una semana, tras una serie de victorias insurgentes en ciudades clave como Homs. Según informes, los insurgentes han tomado el Palacio Presidencial, la televisión estatal, y han derribado símbolos del régimen, como las estatuas del expresidente Hafez al Asad en Latakia y Damasco.
En un comunicado transmitido por la televisión pública, los rebeldes declararon: "El tirano Bashar al Asad ha sido derrocado. Todos los prisioneros han sido liberados de la cárcel de Damasco. Esperamos que todos los combatientes y ciudadanos preserven el Estado de Siria".
El paradero de Bashar al Asad es incierto
Bashar al Asad, que asumió el poder en el año 2000 tras la muerte de su padre, se encuentra en paradero desconocido. Según el OSDH, el presidente habría abandonado el país en un avión privado que despegó del Aeropuerto Internacional de Damasco poco antes de la entrada de los insurgentes. Fuentes no confirmadas apuntan que el vuelo se dirigió hacia Rusia, un aliado clave del régimen.
Control institucional y órdenes rebeldes
Golani, líder de la coalición rebelde, ha ordenado que las instituciones públicas permanezcan bajo la supervisión del ex primer ministro Mohamed Ghazu al Jalali hasta que se nombre un nuevo liderazgo. Además, las milicias tienen prohibido disparar al aire o acercarse a edificios gubernamentales, como medida para garantizar la seguridad en un contexto de transición caótica.
Repercusiones internacionales
La caída de Damasco ha generado una reacción inmediata en la región. Israel ha desplegado tropas adicionales en los Altos del Golán, un territorio en disputa desde la Guerra de los Seis Días, citando preocupaciones de seguridad ante el vacío de poder en Siria. Mazlum Abdi, comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), calificó el colapso del régimen como una oportunidad histórica para construir una "nueva Siria basada en la democracia y la justicia".
Por su parte, Rusia ha confirmado la evacuación de Bashar al Asad, mientras países como Irán, otro aliado del régimen, han mantenido silencio hasta ahora.
Celebraciones y liberaciones masivas
Miles de sirios han salido a las calles de Damasco y Homs para celebrar lo que consideran el inicio de una "nueva era". En la plaza de los Omeyas, los insurgentes tomaron el control de la televisión estatal, mientras que en Homs, se reporta la liberación de 3,500 prisioneros de una de las cárceles más notorias del régimen.
El comandante rebelde Hassan Abdel Ghani afirmó que las celebraciones en Homs son un reflejo de la victoria final contra el régimen. "El proceso de liberación y peinado de los barrios continúa", añadió.
Mohamed Ghazu al Jalali ofrece cooperación
El primer ministro sirio, Ghazu al Jalali, ha publicado un video en el que asegura que no ha abandonado el país y que está dispuesto a cooperar con cualquier liderazgo que "elija el pueblo sirio". "Estamos dispuestos a garantizar una transición ordenada que preserve las instituciones del Estado", añadió.
Un conflicto que redefine Siria
Tras más de 13 años de guerra civil y 54 años de dominio por la familia Asad, Siria entra en un nuevo capítulo. Sin embargo, el futuro es incierto. Con el vacío de poder en Damasco, las divisiones entre los grupos rebeldes y la falta de un liderazgo claro para la reconstrucción del país podrían prolongar la inestabilidad.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela este "momento histórico", que podría redefinir no solo el destino de Siria, sino también el equilibrio de poder en Oriente Medio.