Milei prepara una reforma migratoria de alto impacto antes de las elecciones
Con el respaldo de su equipo legal y político más cercano, el presidente planea limitar el acceso de extranjeros no residentes a la salud pública y la universidad, endurecer los requisitos migratorios y acelerar los mecanismos de expulsión, según fuentes de Casa Rosada
Con la mirada puesta en las elecciones de octubre y en reforzar su agenda de orden y seguridad, el gobierno argentino evalúa avanzar en las próximas semanas con una reforma migratoria de alto impacto político y simbólico. Según fuentes de la Casa Rosada, el presidente Javier Milei considera implementar los cambios mediante un decreto reglamentario, evitando así una confrontación legislativa directa y amparándose en los márgenes de la actual Ley de Migraciones N° 25.871.
La iniciativa está siendo coordinada por la Secretaría Legal y Técnica, liderada por María Ibarzabal, y cuenta con el respaldo del círculo más cercano al presidente, en particular del asesor Santiago Caputo. El objetivo, afirman desde el Ejecutivo, es reforzar los principios de soberanía, legalidad y responsabilidad fiscal, en línea con el discurso libertario que Milei ha sostenido desde el inicio de su gestión.
Medidas clave de la reforma:
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Mayores restricciones para acceder a la residencia y ciudadanía argentinas.
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Implementación de aranceles para el uso de servicios públicos como salud y educación universitaria por parte de extranjeros no residentes.
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Aceleración de los procesos de expulsión para inmigrantes en situación irregular.
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Mayor rigurosidad en los controles migratorios y fortalecimiento del sistema de antecedentes penales internacionales.
Aunque aún no hay una fecha concreta para la publicación del decreto, desde el entorno presidencial se indica que su difusión podría darse en el corto plazo, en un contexto donde el Gobierno busca recuperar la iniciativa política tras semanas de desgaste por conflictos internos y temas de agenda como el DNU vinculado al FMI.
La estrategia de avanzar por vía administrativa responde también a un cálculo electoral: con el Congreso en pausa legislativa, el oficialismo considera que la única forma de marcar agenda es mediante decisiones ejecutivas, capaces de polarizar la opinión pública y reforzar el núcleo duro del electorado libertario.
Contexto político y electoral
La reforma migratoria forma parte de una batería de medidas que La Libertad Avanza planea desplegar en los próximos meses. Entre ellas se destacan un proyecto de reforma a la Ley de Seguridad Nacional y una propuesta para revisar figuras penales y esquemas de cupos laborales en el Estado, bajo el principio de “igualdad ante la ley”.
En paralelo, se prepara la campaña electoral en la Ciudad de Buenos Aires, con especial atención a las elecciones del 18 de mayo. Allí, el vocero presidencial Manuel Adorni fue designado como candidato a legislador porteño, con la intención de disputar el liderazgo político al PRO y consolidar la posición de LLA como fuerza dominante en el electorado urbano.
Un mensaje político hacia el interior y el exterior
Más allá de su impacto inmediato, la eventual reforma migratoria tiene una fuerte carga simbólica. Para el Gobierno, representa un gesto de firmeza frente a la inseguridad y el uso de servicios públicos por parte de extranjeros en situación irregular. También busca posicionar a Milei en la escena internacional dentro del marco de las políticas migratorias más restrictivas que hoy se observan en varios países occidentales.
En un contexto regional y global marcado por la movilidad humana, el proyecto promete abrir un intenso debate social y político sobre los límites de la soberanía, los derechos de los migrantes y el acceso a los bienes públicos. Mientras tanto, en Casa Rosada insisten: “Estamos dando señales claras de que en Argentina las reglas se respetan”.