La dictadura chavista se tambalea

Desafiante y aislado: Cabello llama al contraataque mientras el chavismo se desmorona

El régimen chavista pierde a Maduro, pero no su ADN autoritario
¿Relevo o resistencia? Cabello intenta tomar el control del régimen tras la operación militar
¿Relevo o resistencia? Cabello intenta tomar el control del régimen tras la operación militar

Mientras el mundo observa con atención las consecuencias del operativo militar estadounidense que ha culminado con la captura y expulsión de Nicolás Maduro de Venezuela, todas las miradas dentro del país apuntan ahora hacia Diosdado Cabello, considerado desde hace años como el número dos del chavismo y uno de los pilares más duros del régimen bolivariano.

Con Maduro fuera del país —presuntamente bajo custodia estadounidense— y sin una sucesión clara dentro del aparato chavista, Cabello ha dado un paso al frente para intentar contener el desmoronamiento del régimen.

Un mensaje desafiante

En una comparecencia difundida por la televisión estatal, Cabello calificó la intervención estadounidense como un “ataque criminal y terrorista”, e instó a los venezolanos a “no facilitarle las cosas al enemigo invasor”. También aseguró que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana está “lista para defender cada palmo del territorio”.

No podemos permitir que el imperio decida por nosotros. La historia nos juzgará”, dijo Cabello desde el Palacio de Miraflores, ahora bajo máxima vigilancia y con acceso restringido.

El último bastión del chavismo

Considerado durante años como el verdadero operador del poder en la sombra, Diosdado Cabello ha sido gobernador, diputado, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y uno de los cuadros más influyentes dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). También ha sido sancionado por Estados Unidos por supuestos vínculos con el narcotráfico y violaciones de derechos humanos.

La caída de Maduro deja a Cabello en una posición tan peligrosa como estratégica. Su control sobre ciertos sectores del Ejército, la policía política y medios de comunicación oficiales podría convertirlo en el rostro visible del chavismo en resistencia.

Sin embargo, su poder está lejos de ser unánime. Sectores del chavismo más moderado, así como mandos militares que no participaron directamente en la operación de defensa esta madrugada, estarían evitando pronunciarse, a la espera de acontecimientos. Tampoco se ha visto en las últimas horas a figuras clave como Tareck El Aissami o Vladimir Padrino López.

Llamado a la calma… y al contraataque

Mientras miles de ciudadanos permanecen en sus casas tras una noche de explosiones en Caracas y otras ciudades, Cabello ha pedido a la militancia chavista “mantener la moral en alto” y “no ceder al pánico”. También ha instado a las organizaciones comunales, los consejos de defensa y los colectivos armados a “defender la revolución”.

Este discurso contrasta con el estado de desconcierto visible en la cúpula chavista. La propia vicepresidenta, Delcy Rodríguez, ha admitido públicamente que desconoce el paradero de Maduro y ha exigido a Estados Unidos una “fe de vida”.

¿El heredero de un poder vacío?

La incógnita ahora es si Cabello podrá consolidar el mando en un momento de fragilidad absoluta para el régimen. En el pasado, sus ambiciones presidenciales quedaron frenadas por la figura de Maduro y por tensiones internas dentro del PSUV. Hoy, con la figura del presidente depuesta y sin sucesión institucional clara, Cabello se enfrenta a un desafío inédito.

Organismos internacionales como la Unión Europea y gobiernos regionales han pedido una transición pacífica. España, por ejemplo, ha evitado condenar los bombardeos, y ha recordado que no reconoció las elecciones de 2024 en las que Maduro se proclamó vencedor.

Estados Unidos, por su parte, ha reforzado su posición: Trump ha confirmado que Maduro será juzgado por narcotráfico y ha advertido que “la operación no ha terminado”.

Una Venezuela sin Maduro… ¿pero con Cabello?

El chavismo está frente a su prueba más dura. La salida de Maduro ha dejado un vacío, pero también una oportunidad histórica. Sin embargo, si esa oportunidad es tomada por Cabello para radicalizar aún más el poder y resistir la presión internacional, Venezuela podría enfrentarse a nuevos episodios de violencia, represión y aislamiento.

Por ahora, Diosdado Cabello resiste. Pero la revolución que ayudó a construir está tambaleándose, y no está claro si podrá sostenerla solo.

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