22.06.2024 |
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Victoria Lafora
10:37
27/05/24

Y ya van tarde

Sira Rego, la ministra de Juventud e Infancia, un nombre y un cargo que probablemente la mitad de los españoles desconoce, ha decidido poner coto a la intromisión de las redes sociales en la vida de niños y adolescentes
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. / EP
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. / EP
Y ya van tarde

Cuando las denuncias por sextorsión (amenazas de publicar las fotos de menores desnudas o en posiciones eróticas) se multiplican, la medida llega tarde.

El gremio de los pederastas acumula en sus ordenadores miles de fotografías de niños y niñas desnudos y obtenidas mediante engaños. Las adolescentes dedican gran parte de su tiempo a «subir» a TikTok o a Instagram vídeos haciendo estupideces que provocan las más salvajes reacciones en su contra, con la consiguiente merma de su autoestima. Se podría alegar que la solución más sencilla pasa por no regalar a un menor un dispositivo móvil que le permita estos juegos de riesgo sin la suficiente madurez, o que se ejerza con más autoridad el control parental.

¿Y los padres que no manejan la tecnología? De momento, el ministerio (ya se sabe que las cosas de palacio van despacio) ha encargado a un comité de cincuenta expertos un informe y un plan que proteja a los menores de los riesgos de internet. Teniendo en cuenta que, también de momento, no hay ninguna regulación legislativa sobre la herramienta técnica del control parental, cada uno se apaña como puede; y así nos va. Tanta preocupación con el riego de la Inteligencia Artificial y hemos dejado que los adolescentes se enganchen, sin control y sin medida, a unas redes sociales, sin distinguir la manipulación informativa o la utilización de su imagen.

Para una niña de once años, ahora mismo y con un móvil en la mano, es mucho más importante la valoración de los «likes» en Instagram que lo que opine su tutor sobre el rendimiento escolar. Cuando los cincuenta expertos consigan averiguar cómo puede protegerse a la infancia, aún quedará la redacción de un proyecto de ley que presentar al Congreso sobre entornos digitales seguros. ¿Cuántos chicos habrán sufrido la zarpa del acoso en redes por subir datos que no consideraban peligrosos y que les han supuesto acoso y vergüenza?

Las compañías tecnológicas, los responsables de las redes sociales -que se han convertido en las grandes fortunas del siglo XXI- deberían hacerse responsables del riesgo de daños a la infancia de sus instrumentos comerciales. De nada sirve una propuesta legislativa, de incierto futuro parlamentario, dada la volatilidad de los apoyos al Gobierno en el Congreso, sin un pacto social y nacional para poner freno al riesgo tecnológico.

Y ya van tarde
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