La izquierda se une por miedo a desaparecer

La caricatura de la extrema izquierda.

Pocas horas antes de que se cerrara la ventanilla, la izquierda andaluza logró el pacto para concurrir unida a las urnas en mayo. Mientras las procesiones regresaban a los templos y se apagaban las saetas, los dirigentes de IU, Sumar, Podemos y otras formaciones menores debatían a cara de perro quién encabezaría las listas.

La premura obligó a Podemos a aceptar el segundo puesto en Sevilla y la cabeza de lista en Jaén. Ione Belarra y los suyos no quedaron satisfechos. Se quejaron de que el reparto no refleja su “peso político”, sin mencionar que su incorporación a “Por Andalucía” se produjo tarde, cuando Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y cabeza de lista, tenía prácticamente cerradas las candidaturas.

Pese a los batacazos electorales en Aragón y Castilla y León, a Belarra y a Irene Montero les costaba volver a confluir con Sumar. Solo han cedido ante el temor a la irrelevancia política.

Quien tampoco debe de estar tranquila —y no precisamente por los pasos de la Macarena— es la otra Montero, María Jesús, candidata socialista y hasta hace poco responsable de las arcas públicas. Si ya tenía difícil el escenario electoral, la consolidación de una candidatura más fuerte a su izquierda complica aún más sus aspiraciones.

Si la operación de “Por Andalucía” funciona, se confirmará la tesis de Gabriel Rufián: “o vamos unidos o desaparecemos”.

Mientras tanto, y pese al fervor popular por las procesiones y el entusiasmo ante los legionarios portando al Cristo, Vox no atraviesa su mejor momento. La crisis interna, marcada por expulsiones de fundadores y polémicas sobre incrementos patrimoniales, podría pasarle factura en las urnas.

Quedan lejos las estampas de Santiago Abascal, camisa abierta y a caballo por el campo andaluz. La derecha andaluza se siente hoy más cómoda con el perfil prudente y tranquilo de Juanma Moreno, poco dado a alardes populistas.

Si Vox continúa dificultando pactos en territorios como Extremadura, el presidente andaluz podría ver reforzadas sus opciones de gobernar en solitario la Junta.