22.09.2021 |
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Se acabó la derechita cobarde

El presidente del PP, Pablo Casado
El presidente del PP, Pablo Casado
Se acabó la derechita cobarde

La violencia verbal vivida esta semana en el pleno del Congreso de los Diputados, donde se evidenció la pérdida de credibilidad de Pedro Sánchez -incluso entre sus socios de investidura- presagian dos años difíciles hasta el final de la legislatura.

En medio de la crisis por las presiones al Tribunal de Cuentas para que deje sin efectos las sanciones a los dirigentes independentistas, Casado advierte de que no habrá pacto de renovación. Su mandato, el de los magistrados, termina este mes. Otra institución del Estado, imprescindible en democracia, como el Tribunal Supremo, o el Defensor del Pueblo, que va a quedar en precario.

Y ante esta situación, con el malestar que la concesión de los indultos ha generado en la ciudadanía, la pregunta pertinente es: ¿A que espera Pablo Casado para presentar una moción de censura? ¿Le parece, de verdad, más eficaz en su labor de líder de la oposición, el hacer frases huecas y equívocas sobre la "democracia sin ley o la ley sin democracia" referida a la execrable dictadura franquista?

Es verdad que el ofrecido apoyo de VOX y Ciudadanos, instándole a presentarla, no es más que pura estrategia electoral en la batalla por el voto de centro derecha y que Abascal puede vengarse y votar en contra, en el último minuto, como hizo el propio Casado en la anterior moción fallida.

La moción de censura le permitiría, no solo poner en evidencia los incumplimientos y errores del presidente Sánchez, si no, fundamentalmente, disponer de un tiempo ilimitado para detallar sus propuestas. Sobre todo con respecto a Cataluña.

Y es que las mociones de censura no se plantean sólo cuando se tiene la certeza de ganarlas. De hecho, es una eventualidad que sólo ha ocurrido una vez en democracia. Se presentan cuando la oposición considera que el Ejecutivo se ha saltado la legalidad vigente. Y dadas las gravísimas acusaciones que el PP, Ciudadanos y VOX, están proclamando contra la gestión de Sánchez con respecto a Cataluña y sus "cesiones" al independentismo ¿qué mejor momento que el actual para utilizar ese instrumento constitucional?

Siempre sería preferible perder la votación pero utilizar la tribuna para poner en evidencia las incontables ocasiones en las que Pedro Sánchez ha dicho de esta agua no beberé para luego acabar con la jarra entera. Y, sobre todo, siempre será mejor que seguir aguantando el calificativo de "derechita cobarde" de los dirigentes de VOX.

A lo peor, las encuestas, que ahora le son tan favorables, invierten la tendencia si Casado no se reivindica como la solución frente a los desmanes y exigencias del independentismo montaraz y al que no se calma solo con indultos.

Sobre todo, porque también quedan dos años para que Isabel Diaz Ayuso haga, desde la presidencia de la Comunidad de Madrid, la oposición sin complejos, que tanto gusta a los votantes populares, y le haga tanta sombra que se convierta en la nueva líder con el apoyo inestimable de José María Aznar.

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