29.01.2022 |
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Pilar Cernuda
20:04
20/09/21

El volcán, belleza arrasadora

Dos personas observan una boca eruptiva que expulsa lava y piroclastos en la zona de Cabeza de Vaca, a 20 de septiembre de 2021, en El Paso, La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, (España). La erupción volcánica iniciada ayer a las 16 horas en
Dos personas observan una boca eruptiva que expulsa lava y piroclastos en la zona de Cabeza de Vaca, a 20 de septiembre de 2021, en El Paso, La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, (España). La erupción volcánica iniciada ayer a las 16 horas en
El volcán, belleza arrasadora

No se puede decir que la diosa fortuna haya cuidado a España en los últimos tiempos. La pandemia ha pegado fuerte  como en todo  el mundo, pero además un cúmulo de desgracias se han ido sucediendo: incendios,  precios energéticos disparados y debates políticos envenenados  que perturban la convivencia.  El golpe lo recibe ahora  La Palma, una isla tranquila  en la que ha rugido el volcán Cumbre Vieja durante varios días hasta que ha soltado  todo lo que tenía dentro:  lluvia de fuego y rocas ardientes,  y  destructivos ríos  de lava.

Un espectáculo  de belleza sobrecogedora, pero que  arrasa con todo lo que se le ponga por delante. Vidas no en este caso,  funcionaron con rapidez  los efectivos que estaban preparados para intervenir desde que se advirtieron los primeros síntomas - temblores, ruidos- de  que  Cumbre Vieja estaba a punto de explotar.

También  las autoridades han estado a la altura, desde el presidente del gobierno que aplazó un viaje a Naciones Unidas para acudir a La Palma, hasta los dirigentes regionales, municipales y de los cabildos canarios.  Previamente los profesionales habían preparado planes de evacuación por si eran necesarios  y desde la Península se movilizaron de inmediato las fuerzas de la UME, a los que últimamente no falta trabajo. Hasta ahora no habían  tenido que vérselas con la lava, pero esos militares expertos en  intervenciones de la máxima urgencia,  pueden con todo.

Lo urgente es esperar, como dijo el sabio. Tras  la espera,  una vez  se analice la situación con cierta perspectiva, lo urgente será atender a los afectados. Muchos de ellos habrán perdido todo cuanto tenían, viviendas y cultivos;  otros necesitarán apoyo psicológico para curar  el miedo, el pánico y  la ansiedad de unos días angustiosos.  Al gobierno central y al canario corresponderá dotarlos de los medios necesarios para salir adelante en una isla a medias devastada en la que centenares de familias  tendrán que empezar desde cero. Otros querrán trasladarse a  en un lugar  que consideren más seguro, aunque ejemplos hay en Europa de volcanes activos que sin embargo no suponen un peligro para quienes viven en su entorno. Sicilia, sin ir más lejos,   una isla que atrae a millones de turistas que   incluyen  en sus giras culturales la subida al Etna,  casi siempre  humeante.

Lo urgente es esperar pero, también,  es urgente no dejar de lado la erupción de Cumbre Vieja y las consecuencias de  sus lenguas de lava. Las autoridades están obligadas a  garantizar en La  Palma una  alerta constante y, además, que llegará  ayuda  a los  damnificados. Y, ya para siempre,  en el futuro habrá que tener en cuenta que los palmeros    necesitan  fondos con los que abordar medidas  estructurales,  agrícolas y ganaderas y urbanísticas  con las que  afrontar el peligro.

La reacción inicial ha sido positiva.  Debe continuar con la  toma de decisiones que perduren y permitan que La Palma siga siendo una isla especial.  No idílica, pero  casi.

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