26.01.2022 |
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Pilar Cernuda
15:47
10/11/21

¿Vergüenza ajena en boca de Sánchez? ¿En qué mundo vive?

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.
¿Vergüenza ajena en boca de Sánchez? ¿En qué mundo vive?

Tiene razón Pedro Sánchez, un político no debe hablar mal de su país más allá de las fronteras,  menos aún un político que tiene aspiraciones de gobierno y un día puede ser presidente.  No es Casado el único político de la oposición que lo ha hecho, pero eso no le exime de falta de patriotismo: las críticas al gobierno se hacen en casa. En el extranjero, se dejan de lado para  poner en valor exclusivamente lo que hay de bueno en su tierra,  que en España es mucho a pesar de los pesares.

Lo chocante es que haya sido Pedro Sánchez el que dijera en sede parlamentaria que le “causaba vergüenza ajena”  oír lo que dice el presidente del PP  en algunos foros económicos. ¿Vergüenza ajena en boca de Sánchez? ¿En qué mundo vive el presidente de gobierno?

Millones de españoles sienten vergüenza ajena ante un presidente que, saben todos los líderes extranjeros, miente de forma sistemática a los ciudadanos de su país.  Vaya si lo saben,  aunque haya asegurado este mismo miércoles  que preside un gobierno que “cumple sus compromisos”.  Vergüenza ajena es la que provoca un presidente que corre al lado de Biden por un pasillo de Bruselas y lo vende como un encuentro con el presidente de Estados Unidos. Vergüenza ajena es que Sánchez sea el presidente del país con el índice de paro más alto de la UE, exactamente el doble de la media europea, y que el empleo joven  se mencione en todas las reuniones  como una lacra española.

El presidente español,  con un ego exacerbado, no solo repite una y otra vez que España está mejor desde que accedió al gobierno, sino que saca pecho como si fuera al modelo que gusta en Europa.  Una UE que conoce de memoria las cifras sobre España que les pone Euroestat encima de la mesa, una UE que no entiende que Pedro Sánchez haya formado coalición con un partido populista de izquierda radical  a pesar de que otro, centrista y liberal,  le ofreció la posibilidad de gobernar sin ese lastre que  lo convertía en presidente, aunque no convenía a los españoles. Una Europa que entiende aún menos que Sánchez gobierne con los apoyos de un partido que nace de una organización terrorista, y   de   partidos independentistas,  y que además a todos ellos les conceda lo que exigen para seguir  manteniéndolo como presidente.

No hay un solo político español al que se le pueda perdonar que hable mal de España en sus viajes al exterior, y  ha habido varios que lo han hecho; incluso algún ex presidente  que pensaba que así  ponía en valor el trabajo que él había hecho frente al de su sucesor. Inconcebible, criticable e impresentable.

Pablo Casado debería reflexionar sobre qué gana él, y su partido,  cuando se desahoga hablando mal de España. Pero no es  Pedro Sánchez la persona más indicada para hablar de  “vergüenza ajena”.

¿Vergüenza ajena en boca de Sánchez? ¿En qué mundo vive?
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