Semana Santa antes del vía crucis sanchista

Antes del descanso de Sánchez, el peso; después, el calvario político.

Más le vale a Pedro Sánchez tomarse unos días de descanso y buscar sosiego en Semana Santa. Tiene varios refugios de Patrimonio a su disposición y los utiliza sin complejo para disfrutar de vacaciones más amplias que la mayoría de los mortales. Pero esta vez la evasión no es un lujo: es una necesidad. Lo que le espera a partir de la próxima semana exige cabeza fría, nervios templados y mucho aguante.

Mes y medio después se celebrarán las elecciones andaluzas, pero desde ya —incluso en vacaciones— el presidente tendrá que estar más pendiente de la precampaña que de la guerra en Oriente Medio. El 17 de mayo se juega buena parte de su proyecto político. Un proyecto que puede tambalearse si los pronósticos se cumplen y María Jesús Montero no mejora el suelo electoral que dejó Juan Espadas.

A Sánchez le esperan tiempos duros, y solo le salvaría que el PP cometiera un error grave durante la campaña. Algo que, para desgracia de Feijóo, ha ocurrido otras veces cuando más caro resultaba fallar. Pero confiar en el tropiezo ajeno no parece la estrategia más sólida cuando lo que está en juego es el liderazgo nacional.

Y tras esta semana de retiro —espiritual o estratégico— comienza el verdadero calvario presidencial. Abril trae consigo el juicio a José Luis Ábalos, antiguo brazo derecho de Sánchez en el partido y en el Gobierno, hoy implicado en asuntos presuntamente delictivos y en episodios privados que han causado tanto o más escándalo que los primeros.

Una reciente entrevista desde Soto del Real deja entrever a un Ábalos prudente, pero dolido por el trato recibido por quienes consideraba amigos, empezando por el presidente. Asegura que apenas dispone de medios para preparar su defensa y desliza la posibilidad de contar su versión con más detalle. No es difícil imaginar que, si decide hablar para protegerse, podría salpicar a quienes compartieron con él poder y decisiones en los años de mayor influencia.

El juicio se prolongará durante un mes y contará con más de 80 testigos. Sería extraño que no emergieran revelaciones con impacto en la trayectoria y el prestigio del jefe del Ejecutivo.

Andalucía, Ábalos y la guerra en Oriente Medio. Demasiados frentes abiertos.
Lo dicho: unos días de descanso antes del vía crucis.