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Pilar Cernuda
11:45
19/10/22

El problema de Pedro Sánchez se llama Núñez Feijóo

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante su segundo 'cara a cara' en el Senado, a 18 de octubre de 2022, en Madrid (España). Sánhez y Feijóo viven este martes un nuevo debate en el Senado donde buscan "contraponer" sus modelos fiscales y de respuesta a la crisis. Como en el 'cara a cara' del mes de septiembre, el jefe de la oposición tiene quince y cinco minutos en sus intervenciones, mientras que el presidente del Gobierno dispone del plazo que quiera para su réplica tanto a Feijóo como al resto de los grupos. Sánchez y Feijóo vuelven a medirse en este debate en las Cortes, que se produce con el PP en primera posición en las encuestas, salvo la del CIS, y con las negociaciones para renovar el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como telón de fondo.
Alejandro Martínez Vélez / Europa Press
18/10/2022
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante su segundo 'cara a cara' en el Senado. Alejandro Martínez Vélez / E.P.
El problema de Pedro Sánchez se llama Núñez Feijóo

Subió Sánchez a la tribuna como un triunfador, un hombre milagro. Esta periodista, que no es  experta en economía pero sigue permanentemente los avatares de la economía y conoce de memoria las cifras que quitan el sueño a los españoles, no salía de su asombro ante el escenario que describía el presidente de gobierno. Desde su descripción  sobre cómo  había gestionado la pandemia, hasta la comparación de las cifras de desempleo, crecimiento, deuda, fiscalidad o inflación con el resto de Europa.

    Dijo que no quería caer en la autocomplacencia pero se presentó como un gran benefactor que solo aspira a mejorar la vida de los españoles. No solo mencionó la clase trabajadora y clase media, como es habitual en él, sino que amplió esa capacidad benefactora a empresarios, financieros y autónomos, y afirmó que aplicaría todos los recursos necesarios para  ayudar “a la gente de a pie”. Discurso inicial impecable y tono más impecable aún, pero el problema de Pedro Sánchez es que una parte considerable de esa gente de  a pie conoce muy bien lo que ocurre en su casa, en el trabajo, y sabe también que muchos de los datos que ofreció Pedro Sánchez no se corresponden con la realidad.

    La intervención inicial de Feijóo fue demoledora. Absolutamente demoledora, porque conocía las cifras que desmentían al presidente, porque sabía muy bien qué iniciativas que parte de la lucha contra la pandemia se debía a los gobiernos autonómicos aunque se las acababa de apropiar Pedro Sánchez. La prueba de que Sánchez quedó tocado fue el gesto de contrariedad con que escuchó al líder de la oposición, las irritantes sonrisas -compartidas con Calviño- cuando Feijóo era especialmente duro,  y cómo al salir nuevamente a la tribuna en el turno de réplica recuperó su tono triunfal cuando sintió el respaldo en aplausos de la bancada socialista. Sánchez tuvo la desfachatez de decir que las cifras que llevaba Feijóo al Senado “no las creía nadie”, cuando en los últimos días los más importantes organismos internacionales han rectificado las cifras y las previsiones del gobierno.

Sánchez intentó descalificar las políticas fiscales que propone el PP, a la baja, mencionando la difícil situación en la que se encuentra la primera ministra británica Liz Truss, conservadora. Feijóo le pidió en cambio que tomara como ejemplo el resultado de las políticas fiscales, a la baja, del portugués Antonio Costa, amigo de Sánchez y compañero de filas en la socialdemocracia.

Se criticará a quienes no dan  credibilidad -no damos credibilidad- a las exposiciones triunfalistas del jefe de gobierno. Ojalá pudiéramos, no es plato de buen gusto criticar permanentemente al  presidente de gobierno. Pero cuando se le escucha ponerse medallas con datos que no son reales, cuando presume de logros que no se ven, cuando escatima datos oficiales de organismos que son públicos,  y cuando reitera que el principal partido de la oposición no presenta propuestas, pero resulta que no ha leído las propuestas que le ha enviado por escrito para debatirlas, se hace difícil confiar en Pedro Sánchez.

El problema de Pedro Sánchez se llama Núñez Feijóo
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