El PP se impone en Castilla y León mientras Vox mide los límites de su estrategia
El PP vuelve a ganar en Castilla y León y se apunta éxitos en las tres elecciones autonómicas celebradas en los últimos meses. El PSOE resiste con dos nuevos escaños, y también logra un buen resultado Vox, aunque con menos número de procuradores —como se llaman a los parlamentarios en esta región— de los que esperaba su dirección y auguraban la mayoría de las encuestas.
Los partidos regionales suman cinco escaños, con los leoneses de UPL repitiendo representación y demostrando que, ante la polarización PP-PSOE-Vox, siguen pisando fuerte. Por Ávila mantiene su escaño y Soria Ya pierde dos.
Desde el mismo momento en que se conocieron los resultados —en el momento de escribir esta crónica queda algún escaño colgando como efecto de la ley D’Hondt— empezaron las cábalas sobre un posible acuerdo de gobierno de coalición entre PP y Vox, el escenario más lógico a la vista de cómo queda configurado el nuevo Parlamento. Todo indica que ese podría ser el desenlace, pero la experiencia de las últimas semanas —con un Vox decidido a bloquear acuerdos con el PP y las tensiones internas en el partido de Abascal— hace difícil aventurar pronósticos.
¿Acierta Vox al insistir en el bloqueo? Por una parte demuestra su fuerza para reclamar un lugar relevante en la política nacional. Pero su empecinamiento en poner trabas a cualquier pacto con el PP —partido que le ha ofrecido mucho más de lo que estaba dispuesto a ceder y más incluso de lo que exigía Vox en las primeras negociaciones— podría tener efecto boomerang para el partido de Abascal. Sin embargo, los datos apuntan a otra realidad: la derecha más dura ha encontrado su espacio y su público, especialmente entre jóvenes y sectores de la clase obrera que se sienten ninguneados por el Gobierno de Sánchez.
También hay una lectura importante para el PP. La postura desafiante de Vox desde que rompió los gobiernos autonómicos con los populares, que aparentemente le ha dado réditos en los últimos meses, podría empezar a pasarle factura. Aunque Vox ha logrado un buen resultado en Castilla y León y presumirá de ello, no ha alcanzado las expectativas que manejaba su dirección. En Génova tomarán nota: hay tentación de rebajar el tono a un partido que, en lugar de centrar su oposición en la izquierda, ha dirigido buena parte de sus ataques al principal partido del centro-derecha, precisamente el que ha ganado todas las elecciones celebradas en los últimos años. Si esa estrategia ya le ha costado perder algunos de sus mejores cuadros, también podría hacerle perder fuelle si no demuestra capacidad para asumir responsabilidades de gobierno.
Todo apunta, no obstante, a que las nuevas negociaciones entre PP y Vox terminarán por desembocar en acuerdos de gobierno. En el horizonte están además las elecciones andaluzas, donde el PP muestra una fortaleza notable. Incluso si Juanma Moreno no lograra la mayoría absoluta, todo indica que no tendría problemas para mantenerse al frente de la Junta.
Al PSOE no le ha ido mal en Castilla y León. Ha vuelto a quedar por detrás del PP, pero ha conseguido un resultado digno con dos escaños más. Además, los socios que se sitúan a la izquierda del PSOE han quedado fuera, lo que supone un respiro para Pedro Sánchez. Algo que, por otra parte, no gustará a muchos ciudadanos que reclaman poner fin al sanchismo.