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El Diario de Cantabria
Pilar Cernuda
16:56
19/07/19

Ahora o nunca

En política hay que tomarse las declaraciones a título de inventario, suelen hacerse para tantear el terreno,  mandar mensajes al adversario,   provocar que alguien mueva ficha o   intentar que un compañero o un rival de un paso en falso. 

En la entrevista que le ha hecho Antonio Ferreras, Pedro Sánchez ha hecho todo eso y más:  ha advertido  que si la semana que viene no es investido presidente,  no garantiza que vuelva a presentar su candidatura dentro de dos meses como marca la ley. Ahora o nunca. Lo decía con tanta firmeza que transmitía la idea de que ya lo había hablado con el Rey, que  es quien propone a  las Cortes el candidato a presidir el gobierno y superar la obligada sesión de investidura.

En los últimos días se ha creado un buen barullo con las negociaciones entre Sánchez y Pablo Iglesias, porque Sánchez no quiere a Iglesias en su gobierno, como ha repetido hasta la saciedad y lo ha vuelto a hacer en Al rojo vivo, y Pablo Iglesias ha repetido también hasta la saciedad que si él no forma parte de ese gobierno ya se puede ir olvidando Sánchez del necesario apoyo de Podemos. Lo del barullo viene porque ese mensaje absolutamente claro de  Sánchez se ha visto enturbiado por  distintas declaraciones de Carmen Calvo, que suele enredar cuando tiene un micro delante y acaba diciendo cosas distintas a las que dice su presidente y compañero de partido; también ha entrado en materia José Luis Ábalos, mucho más prudente que Calvo pero que ha anunciado  que de aquí al lunes se va a seguir negociando, dando a entender que cabía la posibilidad de que Podemos, u otros partidos, reconsideren su situación actual y acaben facilitando  que Sánchez continúe siendo presidente.

Las peripecias de estos días, con  declaraciones y desmentidos, con las propuestas y contrapropuestas, con las acusaciones de bloqueo o de apoyo condicionado,  no están exentas de reflexiones cuando menos curiosas. Sánchez por ejemplo apela a que el otro partido con experiencia de gobierno, el PP,  por sentido de Estado tendría que permitir que finalizara el bloqueo actual y permitir, con su abstención, que por el bien de todos se nombrara finalmente un gobierno que trajera la necesaria estabilidad a España. Que utilice Sánchez ese argumento cuando hizo lo que hizo al pedirle Rajoy la abstención con palabras casi idénticas hace tres años … Sánchez y su compañera Calvo  arremeten contra Podemos alegando que si votan contra Sánchez  se encontrarán en la misma posición que Vox. Vox es partido maldito para  casi todos -quizá con razón-,  pero ¿no merece el mismo desafecto, por no decir desprecio, Bildu?  O los independentistas. Y Sánchez sin embargo no hace ascos a hacerse con el gobierno de Navarra  o  con multitud de alcaldías en Cataluña  con el permiso de Bildu y de los independentistas, en algunos casos con  su necesario apoyo explícito.

Así de rara está la cosa.

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