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Pilar Cernuda
07:36
28/09/23

FEIJÓO FORTALECIDO

El candidato a la presidencia del Gobierno y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras su intervención en la segunda jornada del debate de su investidura, en el Congreso este miércoles. EFE/Sergio Pérez
El candidato a la presidencia del Gobierno y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras su intervención en la segunda jornada del debate de su investidura, en el Congreso este miércoles. EFE/Sergio Pérez
FEIJÓO FORTALECIDO

​Perdió la primera votación y lo previsible es que pierda la segunda, pero la figura de Alberto Núñez Feijóo ha salido fortalecida, potenciada, tras este primer intento.

​Por la serenidad con la que abordó el debate, porque presentó su proyecto de gobierno con conocimiento de causa, y porque se mostró imperturbable ante los ataques desaforados del portavoz socialista, Oscar Puente. Elegido personalmente por Pedro Sánchez para dar réplica a Feijóo ya que cumplía el requisito que buscaba el presidente de gobierno en funciones: un diputado de a pie para hacer de menos al candidato, que esperaba como todo el mundo, incluso la bancada socialista, que le replicara Pedro Sánchez. Fue elegido Puente para que utilizara contra el candidato su estilo habitual, el que obligó a Sánchez a relevarle de la portavocía del partido por el malestar que producían sus faltas de respeto y su lenguaje hiriente.

Feijóo no ha salvado la investidura pero la ha aprovechado para su puesta de largo como parlamentario nacional.  No se dejó amilanar por una izquierda que le recordaba permanentemente que no iba a ser presidente, sino que respondió con frases demoledoras. Sobre todo a Bildu “el único partido al que habría que hacer un cordón sanitario”. Dijo en cambio que respetaba al PNV, pero preguntó a su portavoz Aitor Esteban  sobre las consecuencias electorales que podría tener para ellos formar parte del conglomerado de toda la izquierda, sobre todo cuando el objetivo de Bildu -que forma arte de ese conglomerado que apoya a Sánchez- es sustituir al PNV como primer partidovasco.

Lanzó un mensaje muy directo a un Sánchez silente sentado en su escaño: “Hay que tener mucho cuajo para pactar con quienes no condenan los asesinatos cometidos contra compañeros de su partido”. Una frase que no puede dejar indiferente a ningún socialista, por poco aprecio que demuestran al socialismo histórico que ha puesto tantas víctimas en la lista mortal de ETA.

Pedro Sánchez había planeado el debate  para que no  quedara solo en una investidura fallida, sino que pretendía dejar a Feijóo como un candidato debilitado por las consecuencias de no haber conseguido lo que creía tener al alcance de la mano, gobernar después del 23 de julio, y debilitado también por tensiones internas en el PP, donde se cuestionaban el liderazgo del presidente gallego. Sánchez no cumplió su objetivo, sino todo lo contrario.

Feijóo ha demostrado tener tablas políticas, sabe reaccionar ante situaciones imprevistas y adversas como ocurrió cuando vio que Sánchez no intervenía y le “colocaba” a Oscar Puente. Supo lidiar con el PNV, partido conservador atrapado hoy por unas elecciones vascas que  condicionan su voto, y también lidió con los partidos de la izquierda que sustentan al gobierno de Sánchez porque el presidente acepta sus exigencias por disparatadas o incluso inconstitucionales que sean.  Dijo Feijóo, al terminar, que el debate había valido la pena porque “nos hemos retratado todos, con las palabras y con los silencios. Saldré de este debate con mis principios , y los de once millones de españoles, intactos”. Lo que reforzaba el mensaje que transmitió el primer día del debate: no es presidente de gobierno porque no acepta exigencias inaceptables.

No ha ganado Feijóo , pero visto lo que se vio en el Congreso,  vistas los rostros de varios diputados socialistas tras el debate,  tampoco lo ganó Sánchez. Ni de lejos. No hubo una sola fuga de voto en las filas socialistas,  pero el grado de satisfacción con Sánchez es de una debilidad que augura tiempos convulsos para el sanchismo.

Feijóo no tuvo más escaños en julio por sus alianzas con Vox, pero por lo que se ha advertido en su primer debate de investidura,  en el futuro las relaciones entre los dos partidos estarán  marcadas por una entente cordial, en la que se verán las diferencias que les separa sin concesiones del PP a las políticas más extremistas de Vox.

El futuro no está escrito, pero cualquier observador de lo ocurrido estos días en el Congreso de los Diputados, más allá del resultado de la votación del viernes, llega fácilmente a la conclusión de que Sánchez, si gobierna -que es lo esperado- tiene enfrente a un rival peligroso. Que tiene discurso, que ha presentado un programa sólido … y que puede impedir a Sánchez que permanezca mucho tiempo al frente del gobierno.

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