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El Diario de Cantabria
Pilar Cernuda
15:50
10/07/20

ELECCIONES DEL DOMINGO EN CLAVE NACIONAL

ELECCIONES DEL DOMINGO EN CLAVE NACIONAL

Este domingo se celebran las elecciones en las que gallegos y vascos deben elegir a sus nuevos presidentes, que según todos los sondeos no serán nuevos, sino que tanto Urkullu como Feijóo serán reelegidos.

Urkullu, con más escaños que en la legislatura que acaba, aunque necesitará acuerdos de investidura y gobierno previsiblemente con los socialistas como hizo en la ocasión anterior; Alberto Núñez Feijóo siempre se ha visto obligado a mayorías absolutas porque si no la consigue,  el resto de las fuerzas, todas ellas de izquierda, se unen para desplazar al candidato popular, como le ocurrió a Fraga. Feijóo, siempre según las encuestas, va sobrado, supera por tres o cuatro escaños la mayoría absoluta, aunque la mejor encuesta es siempre el resultado de las urnas. Ni Vox ni Ciudadanos han conseguido hasta ahora tener escaño en Galicia, y tampoco parece que las cosas se les hayan puesto mejor en esta ocasión, pero …

    El 12-J se ha convertido en una cita que trasciende el territorio gallego y vasco.   Para los socialistas sería grave no ser segunda fuerza en Galicia, donde en 2016 Podemos y sus Mareas tuvieron más votos pero igual número de escaños; como sería grave asentarse como tercera fuerza en el País Vasco y no conseguir en esta ocasión volver a la segunda posición, ocupada hoy por  Bildu.

Para el PP, es clave que Carlos Iturgáiz tenga un resultado aceptable. Imposible repetir el de Alfonso Alonso hace cuatro años, 9 escaños, pero cualquier cifra inferior a 7 sería un fracaso rotundo. Y, para preocupación de los populares, no es fácil que alcancen esa cifra con Carlos Iturgáiz como candidato a lehendakari y con el partido destrozado por varios años de intrigas y tensiones internas, que han provocado fugas de dirigentes … y de votos.

    LA IRUPCIÓN DE LOS BROTES DEL CORONA VIRUS

    

    Aparte de estas cuestiones que son habituales en la vida de los partidos,  y que evidentemente se reflejan en las urnas, como también tiene mucho que ver en los resultados la personalidad y la biografía de los candidatos, en esta ocasión interviene un factor que no se daba en ocasiones anteriores: una pandemia que ha dejado más de 30 mil víctimas mortales, que ha tenido a los españoles confinados durante tres meses y que continúan con el dolor y con la angustia en el cuerpo. Invadidos además por la incertidumbre sanitaria, laboral y económica, y que no pueden dejar de tenerla presente porque tanto en Galicia como en Euskadi tienen muy presente la gestión que han hechos sus respectivos gobiernos respecto al corona virus -y en el País Vasco respecto al vertedero de Zaldívar y los dos cuerpos que no se han podido rescatar- y también a los brotes que han aparecido en los últimos días.

Brotes utilizados por la oposición, sobre todo en Galicia, para poner en duda la oportunidad de celebrar ahora las elecciones. En Galicia, todos los partidos de izquierdas han exigido el aplazamiento electoral y es previsible que si no les gustan excesivamente los resultados pretendan invalidar las elecciones en la comarca de La Mariña.

    En Ferraz con Moncloa, Génova, Ventas, Bambú  o Princesa, sedes de los partidos nacionales, el 12-J se vivirá  en clave nacional, saben sus dirigentes que la noche electoral será analizada teniendo en cuenta cómo afecta al Psoe, PP,  Ciudadanos, Vox y Podemos y, lo que es más significativo, lo que tiene más morbo, como afecta al futuro de sus actuales líderes.

    Ningún dirigente nacional ha hecho un esfuerzo exhaustivo en la campaña, han participado lo justo; lo justo para que no se considerase que no apoyaban suficientemente a sus candidatos. En ocasiones anteriores la presencia de los dirigentes nacionales era prácticamente diaria, y ahora no ha sido ese el caso.

    Pedro Sánchez ni se plantea que Gonzalo Caballero en Galicia o Idoia Mendía puedan convertirse en presidentes de Galicia o Euskadi, pero si este domingo Caballero no logra la segunda plaza en Galicia, su carrera política habrá durado muy poco.

    Ya fue demoledor para el Psoe gallego y nacional que Podemos le ganara en las elecciones anteriores,  y Sánchez, casi más que Caballero, necesitan recuperar  el segundo lugar como sea. En esta ocasión el rival no es Podemos y Mareas, de capa caída, casi desaparecidos en el combate que se ha producido el último año entre las fuerzas que formaban parte de la amalgama podemita, que quedó aún más perjudicada cuando Podemos entró en el gobierno y su líder indiscutible, Pablo Iglesias, mostró la cara que tenía oculta: ansias de poder que anteponía al ideario del partido, pasión por adoptar los modos  maneras de “la casta”, amiguísimo exacerbado y delación de promesas que para sus seguidores eran esenciales, y que Iglesias ha defendido con la boca pequeña para permitir, después, que Sánchez las dejara de lado.  Encima se ha cruzado el caso Dina, cada día más enredado por mentiras, contradicciones, ocultación inadmisible de datos claves para la investigación  y tintes machistas inaceptables.

    CASADO Y FEIJÓO

    Pablo Iglesia está muy tocado antes incluso de las elecciones gallegas y vascas, donde las Mareas son hoy prácticamente inexistentes;  el BNG ha vuelto con fuerza y esa vuelta afecta a Podemos pero también al Psoe.

Cuenta además el BNG con una candidata, Ana Pontón, que se ha revelado como una política con  verbo encendido, lenguaje que todo el mundo comprende y, lo que es más importante, muy pegada a la calle, a la ciudadanía.  Por mucho que la ministra Yolanda Díaz se haga volcado para pedir el voto,  En Común no engancha como Las Mareas y la noche del domingo no solo se mirará al candidato de esta formación, Gómez Reino, sino a Pablo Iglesias y su decepcionante trayectoria en los últimos años.

De la misma manera que Sánchez  e Iglesias miran de reojo a Galicia y País Vasco, sobre todo a Galicia porque la fuerza del nacionalismo en Euskadi  hace aceptable que los resultados de los partidos nacionales  no sean relevantes, también  Pablo Casado  está muy pendiente de los resultados del domingo. En su caso, también en el País Vasco, donde ha hecho una apuesta muy fuerte,  personal más que política, al presentar como candidato a Carlos Iturgáiz, un hombre de larga trayectoria, querido entre los votantes del PP… pero votantes más del pasado que del presente.

Casado tuvo enfrentamientos con el anterior presidente del PP,  Alfonso Alonso, casi desde el momento en el que ganó las primarias. En vez de sosegar las cosas, los dos tensionaron tanto la cuerda que, ante una actitud excesivamente rebelde de Alonso, Casado le fulminó y designó a Iturgáiz candidato, una decisión muy cuestionada. En Génova se da por hecho que no se repetirá el resultado anterior, 9 escaños, que ya fue malo respecto a los anteriores.  No llegar ni siquiera a esa cifra, pondrá a Casado en una situación muy delicada ante una militancia que no acaba de entusiasmarse con su presidente, que ha ido de decepción en decepción.

Nada que ver con Galicia, donde Feijóo, a no ser que ocurra una catástrofe, revalidará e incluso superará la mayoría absoluta. Sea cual sea el resultado,  es problemático  para Casado.  Es evidente que desea seriamente que Feijóo gane ampliamente en su tierra, pero sabe Casado que, de  no hacerlo,  se haría responsable del fracaso a la dirección nacional,   que no acaba de cuajar, incluido el propio Casado. Pero si gana, como todo indica que va a suceder, aunque Casado se muestre tranquilo respecto a su liderazgo y Feijóo no ha pronunciado una sola palabra respecto a que contemple dar el salto nacional,  se abre la espita para  la especulación, sobre todo si el PP continúa con el inexplicable perfil bajo que ha mantenido hasta ahora.

Tan es así que días atrás un miembro destacado del PP al que se le planteaba el escenario de que si continúa la legislatura hasta el final, antes de ese final debe celebrarse el congreso del PP y podría producirse un cambio respecto a la situación anterior y Feijóo decidiera dar el paso, respondía  que no había por qué celebrar el congreso antes de las nuevas elecciones.

La suerte está echada. La noche del domingo se vivirá con nervios en las sedes gallegas del PP, Psoe, BNG, En Común, Vox y Ciudadanos y en las vascas del PNV, Bildu, Psoe y PP. Pero esos nervios se vivirán con igual o más intensidad en las sedes nacionales de esos mismos partidos excepto de los nacionalistas. Lo que digan las urnas vascas y gallegas repercutirán sensiblemente en el resto de España.

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