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El Diario de Cantabria
Pilar Cernuda
10:24
8/07/20

LOS DINEROS DEL REY JUAN CARLOS

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LOS DINEROS DEL REY JUAN CARLOS

Mal aconsejado,  enamorado de la persona menos indicada en todos los sentidos, temeroso de que pudieran llegar días de penuria económica como la que sufrieron sus  padres y abuelos, el Rey Juan Carlos se encuentra hoy en una situación que daña su figura, daña a la Corona y deja en segundo plano su principal patrimonio:  acometer  la difícil y arriesgada tarea de convertir este país en una democracia plena tras 40 años de dictadura. Se empeñó además en dotar a los españoles de una nueva Constitución que garantizara la libertad y la igualdad de derechos para todos los ciudadanos de este país.

    El diario “El Confidencial” da una vuelta de tuerca a la difícil situación que vive D. Juan Carlos al publicar los documentos que demuestran, con su firma, que avaló la creación de una sociedad off shore  para ocultar los 100 millones de dólares –unos 65 millones de euros- que le donó el rey de Arabia Saudí. De esos  barros llegan los lodos actuales,  en los que el rey impulsó esa sociedad, o permitió la impulsaran que sus consejeros suizos, con el fin de ocultar a Hacienda  esa donación.  Luego llegó el traspaso de ese dinero a Corinna Larsen,  como desveló  ella misma; una  mujer despechada que pretendía  hacer todo el daño posible al hombre que la había dejado, y lo consiguió.  Eso no exime de responsabilidad  al Rey, a quien nadie puso una pistola en el pecho para que donara todo su dinero a su entonces amante,  pero sí demuestra una vez más que  una mala compañía  destroza biografías y coloca en la diana de la maledicencia a quien  estaba  colocado, por su grandeza, en lo alto de un pedestal.

Son pocos los españoles, somos pocos, los que todavía sentimos agradecimiento a un rey  que hoy vive momentos amargos porque ha cometido errores que los profesionales del Derecho consideran delito. Agradecimiento y afecto,   porque España no se habría convertido en un gran país en tan corto espacio de tiempo, si la Jefatura del Estado no hubiera estado en manos de una persona como D. Juan Carlos, que confió además en políticos de distintas ideologías a los que dio oportunidad de colaborar en el gran reto que tenía por delante.

Solo el afecto, y la mirada retrospectiva,  permiten salvar hoy la imagen de D. Juan Carlos,   pendiente de lo que determinen jueces y fiscales sobre su inmunidad,  cuestionada  tras  su abdicación.

Hay un elemento sin embargo  que sí debe resaltarse: no ha hecho negocios con dinero público,  no hay una sola prueba de que recibiera comisiones   por el AVE.  Los cien millones fueron un regalo del rey saudí, que le consideraba un hermano. Su pecado: tenía que haberlos declarado a Hacienda, y no lo hizo. Es  efectivamente  pecado, pero no anduvieron muy finos sus asesores y consejeros, cuya obligación  era guardar  al Rey de las tentaciones. De todas.

LOS DINEROS DEL REY JUAN CARLOS
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